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Profundo dolor por el fallecimiento del querido Roberto Berbel

Tenía 56 años. Construyó su sueño en Tolhuin por más de 3 décadas. Falleció esta noche en el Hospital Regional Río Grande.

Roberto Berbel dejó de existir este jueves 30 de julio, luego de soportar estoicamente el sufrimiento provocado por el cáncer que finalmente lo doblegó.
“Fue un tipo bueno, todo lo que hizo lo hizo con mucho amor”. Las dolorosas palabras de su hermana Ana retratan el sentimiento de toda su familia, sus conocidos y particularmente el pueblo de Tolhuin que lo vio construir sus sueños por más de 30 años.
Roberto, considerado uno de los pioneros del turismo en Tolhuin, administró personalmente su complejo de cabañas y fue un animador de la vida del pueblo, anfitrión de los turistas a quienes les ofreció todo tipo de facilidades.

Su carácter siempre alegre, bonachón y de gran emprendedor le granjeó el cariño y la admiración de todos quienes lo conocieron y hoy lamentan su partida.
Fue secretario de Turismo de la localidad donde construyó una sede cultural y recopiló información de incalculable valor para la historia de la comunidad.
Con sus jóvenes 56 años, deja tres hijos varones, su madre, sus dos hermanas y cuñados, cinco sobrinos, un nieto y su ex esposa, quienes la pelearon junto a él en el Hospital Regional hasta su última hora.
Los restos de Roberto Berbel serán depositados este viernes en la bóveda familiar del cementerio de Río Grande, luego de una ceremonia reservada sólo a su familia en virtud de las condiciones impuestas por la pandemia de coronavirus.

 

La despedida de Ana Berbel a su hermano Roberto

Dios te tenga en su gloria Robertito. Aplausos de pie por tu vida maravillosa y tu lucha hasta el final. Que toque la Fanfarria… qué felices fuimos el invierno que pasó, qué traidora resulta la vida hermano, si el invierno anterior andabas repartiendo tortas fritas a los Granaderos, hechas por la vieja apoyándome en una locura inmensa que construimos como pueblo y en familia. Soldado del 82 en el Turbio, te dieron por muerto aquella vez y ahora te fuiste apagando en un corto tiempo que nos deja devastados, qué cruz tan grande para un buen tipo. Pero qué felices los días del verano que pasó que animaste por última vez tu querida fiesta de la Lenga, tan vos, tan brillante en tu sencillez, haciendo que la vida valga la pena desde tu juventud. Tantas tus locuras locas como el rescate de Slatynski, tus monerias y chistes para todos, tu bici de rueda gigante, tu parque de chatarra, tu Himno en la armónica, tu creación del loco carnaval de invierno en ese lugar en el mundo, tus esculturas en hielo hechas a motosierra, tus dibujos psicodelicos , tus árboles plantados sin descanso, tus trenes, tus chistes cien veces repetidos, tus inventos con chatarra , tus viajes ruteros en moto, los encuentros moteros,, tus artesanías, tu expedición al lago en bici acuática, loco como loca tu casita mínima con vista majestuosa a uno de los paisajes más bellos del planeta, locos tus sueños constantes para tu Tol Wen por el que luchaste tanto para que se conociera en el mundo entero, tus canciones en spanglish locas como tu amor a esa tierra que llamaste «Capital del Reencuentro con uno mismo» , loco como tu intervención en grandes películas argentinas, tus reportajes en televisión y revistas, tus maravillosas fábulas de los duendes y los espíritus del bosque, loco de amor al viento, a la escarcha y al sol de Tierra del Fuego que retratabas cada mañana desde tu ventanal. . Fuiste un constructor de sueños, un remador empedernido, contra viento y mareas siempre remando hacia tus sueños como nos enseñaron los viejos, puro remo, hasta tu último suspiro. Genio y figura Berbel Smolcic, hasta la sepultura . Siempre te dije que el odio infundado y necio de un puñado de infelices, fue por tu inmensa fortuna de una familia unida,que te ha sostenido con toda su fuerza y miles de amigos verdaderos en medio mundo que compartieron la vida, y rieron contigo y hoy te lloran con la misma intensidad entre anécdotas y recuerdos felices, y sin duda te envidiaron ese brillo de siempre, te hará brillar toda la vida en tu lugar en el mundo, Camping Hain. Hasta siempre Robertito y como «la Mosquera no tiene fin», acá tu cuerpo descansa en paz pero tu alma la seguirá allá viviendo la eternidad intensamente con el viejo y los abuelos que te reciben con esa luz espléndida de los bellos campos del cielo. Acá firmes, seremos tu escudo y espada siempre hermano.

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