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El poema más triste: Murió Niní Bernardello

Fue una de las poetisas y artistas plásticas más trascendentes en Tierra del Fuego. El fin de semana sufrió un accidente doméstico del que no se pudo reponer.

Río Grande perdió anoche a una de sus artistas más destacadas, maestra y señera de la poesía, con la que recorrió cuatro décadas, convirtiéndose en una de las referentes principales de la literatura en nuestra provincia.

Niní Bernardello nació en Cosquín (provincia de Córdoba) en 1940. Tenía 80 años y la mitad de su vida la transitó en Tierra del Fuego, desde donde trascendió como artista. El fin de semana pasado sufrió un accidente doméstico por el que debió ser internada en el Hospital Regional Río Grande, donde en la noche del miércoles 17 de junio se informó su deceso.

Desde el año 1982 la poetisa fijó domicilio en Río Grande, dedicándose a la docencia en el área de Artes Plásticas y paralelamente ejerciendo su oficio literario. En el año 2001 editó la antología Cantando en la casa del viento, poetas de Tierra del Fuego. ​Participó en diversas antologías de Argentina, Chile y España, entre las que se destaca 200 años de poesía argentina​(Editorial Alfaguara), realizada por el escritor y crítico literario Monteleone.

En 2013 recibió Mención Especial del jurado de los Premios Nacionales producción 2011-2014, otorgada  por el Ministerio de Cultura de la Nación.

Distintos medios internacionales, nacionales, regionales y locales han recabado testimonios de la artista, como en el suplemento cultural de Página 12, (27 de diciembre de 2011 y  26 de febrero de 2020). En esta última, bajo el título “Niní Bernardello, poesía con un temblor vital”, el diario adelantaba la presentación del libro ‘Atardeceres marinos’, el que sería la última obra de Niní Bernardello

“Parpadea el recuerdo de esos ojos azules. El primer poema nace por la impresión que le causaron los ojos de una compañera. Niní Bernardello -que entonces tenía 15 años y vivía en Cosquín- empezó a escribir y a guardar. ‘La mano guiada por lo que no sabemos,/ aquella pena que rasca y busca el hueso/ hundido en la vieja gracia de decir olvidando”, podría repetir los versos incluidos en Atardeceres marinos, que reúne los poemas que escribió entre 2009 y 2017 en Río Grande, el lugar en el mundo donde vive desde los años ’80, y algunos dibujos y pinturas de la propia poeta y artista visual’”, publicó el matutino porteño de febrero de este año.

 

Poesía fueguina, con tonada cordobesa

“El pasado es un relámpago que brilla en la mirada de Bernardello (Cosquín, 1940). Tanto escribió y guardó que un día Bellessi la invitó a publicar el que sería su primer libro, Espejos de papel (1982), elogia Página 12.

En tanto la propia artista fueguina recuerda: “Me encontré con amigos que vieron en mí a una poeta. Esos amigos siguieron acompañándome toda la vida. Una es Diana (Bellessi), a quien conozco desde el año ’66. Desde entonces nos pasamos los poemas. Bernardo Schiavetta, que vive en París, venía a casa y leía mis poemas y él también apostaba a que yo era una poeta. Él me ayudó mucho. Otra amiga que creyó en mi poesía es Mirtha Delfipo”.

Bernardello es autora de Malfario (1985), Copias y transformaciones (1991), Puente aéreo (2001) Salmos y azahares (2005), Natal (2010) y Agua florida (2013), entre otros poemarios. “Mi primer libro lo publiqué con el dinero de una rifa de una pintura mía. Las tapas las hice en un lugar; la impresión en otro. No tenía pretensiones de editar. Nunca se me cruzó por la cabeza. En esa época de los ’60 teníamos figuras literarias que estaban como en un Olimpo y nosotros nunca íbamos a acceder ahí. Ni se me ocurría editar un libro de poesía, como que no me pertenecía eso”, aclara con una suave tonada cordobesa.

Junto a la recordada Venus Videla (aunque algunas décadas después), Niní Bernardello es de las pocas artistas fueguinas que han alcanzado reconocimiento nacional e internacional. Río Grande, su arte, sus letras, acaban de perder a una de sus máximas exponentes históricas.

 

(colaboración: Ramón Taborda Strusiat)

 

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