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España prohíbe el tabaco mentolado por generar nuevos fumadores

La cuota de mercado de este producto es de un 3%, según estimaciones tanto del Gobierno como del sector

Desde este miércoles, el tabaco mentolado queda prohibido en España —y en el resto de la Unión Europea—, por lo que no se podrán fabricar, distribuir ni vender ninguna marca de tabaco con mentol. La norma comunitaria entró en vigor el 19 de mayo de 2014 con una moratoria que termina ahora, seis años después, según recuerda en una nota el Ministerio de Sanidad. Tanto el Gobierno como el sector estiman que estos productos tienen una cuota de mercado de entre el 2% y el 3% en la Península, llegando al 10% en Canarias. Los cigarrillos electrónicos de sabores no están incluidos en esta orden.

La normativa de Bruselas establece la prohibición de comercializar cigarrillos y tabaco de liar con “aroma característico”, ya sea como aroma presente en su composición, como en los cigarrillos mentolados, o en cápsulas dosificadoras en filtros. Según Sanidad, estos sabores y aromas incrementan el atractivo del producto “y existe la falsa percepción de que son más saludables o menos dañinos que el resto de cigarrillos o tabaco de liar”. Por ello, hay algunos consumidores que optan por esta alternativa en lugar de apostar por dejar de fumar, “lo que incide negativamente en su salud y calidad de vida”.

Una de las consecuencias más negativas de este tipo de productos es que favorecen la introducción de nuevos consumidores de tabaco, sobre todo jóvenes, y dificultan la posibilidad de dejarlo: el mentol incluido dentro del producto sirve para enmascarar el sabor amargo del tabaco en combustión. Además, tiene un efecto anestésico y es capaz de adormecer la boca y la garganta. Posee asimismo propiedades descongestionantes y refrescantes de las mucosas, por lo que enmascara el efecto irritante, el picor y la congestión de las vías respiratorias altas originado por el humo, haciéndolo más aceptable para el joven que se inicia en el consumo y favoreciendo que se vuelva a consumir.

El mentol tiene también un efecto dilatador de los alvéolos pulmonares. Esto provoca una absorción más rápida de la nicotina del tabaco por parte del consumidor, que tiene un potente efecto adictivo. Ello aumenta, indirectamente, el potencial adictivo del producto en su conjunto. Estos sabores y aromas incrementan, por tanto, el atractivo del producto y crean la falsa percepción de que son más saludables o menos dañinos que el resto de cigarrillos o tabaco de liar.

Los miembros de la UE acordaron la prohibición de estos productos dentro de su estrategia global de lucha contra el tabaquismo. Esta estrategia ya tuvo sus primeros efectos en España en 2005, cuando se aprobó una ley antitabaco —la ley 28/2005, de 26 de diciembre— que prohibió fumar en todos los lugares de trabajo y limitó hacerlo en establecimientos de hostelería, y que fue luego endurecida en 2010 para prohibir fumar en todos los espacios públicos cerrados y algunos abiertos. El incumplimiento de esta nueva norma que prohíbe vender tabaco mentolado constituye una infracción administrativa grave, lo que podría conllevar una sanción de entre 600 y 10.000 euros.