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Chicos que crecen. Ana lo puede todo: madre, profesora y gimnasta

Ana Delgado asegura que Río Grande es su lugar en el mundo. Nueva entrega de “Chicos que crecen”, el espacio motivador de ((La 97)) Radio Fueguina.

Ana Delgado es la mayor de siete hermanos, mamá de Matías y Nicolás, y “esposa, amiga y compañera de ruta” de Roberto hace más de veinte años; se crio en Río Grande y está convencida de que la ciudad de los vientos es su lugar en el mundo. Es profesora de nivel inicial y de primaria, sumado a una licenciatura en Educación; actualmente, trabaja en la Escuela N° 35 y en el Instituto Superior del Profesorado (ISPRG).

El plazo de niña en el jardín lo transcurrió en La Calesita Encantada, donde hoy funciona Supervisión Escolar; en primer grado asistió a la escuela N° 2 y, luego,  “cuando empezó a crecer el pueblo” y “a uno lo reagrupaban en función de la zona donde vivíamos”, teniendo en cuenta que su familia se mudó al barrio Intevu, circuló haciendo sus estudios por la Escuela N° 7, la Escuela N° 10 y, finalmente, terminó el ciclo de la primaria en la Escuela N° 14.

Además de su vida profesional, Ana practica gimnasia en la modalidad Kangoo e incluso se dedica a competiciones nacionales, representando a la provincia y a la ciudad, siendo que en el último certamen, junto a su grupo, obtuvo el segundo puesto en un encuentro realizado en Buenos Aires.

“Soy como una mujer muy insistente, muy proactiva, siempre me capacité -relata la docente-, cuando no era profe estudiaba Inglés, hice Comercio Exterior; mi base de educación es ser auxiliar administrativa, así que siempre estudiando, hasta que encontré la veta y pude hacer algo que me gustaba mucho, que me gusta y que me apasiona, que es la docencia”.

“No sé si quería ser docente, creo que lo fui descubriendo y, después, con el tiempo, uno va viendo qué opciones había en la ciudad y, entonces, encontré lo más cercano o afín a mi deseo, que era ser psicóloga, porque esto tiene un montón de psicología, porque hay mucho trato humano y la palabra del docente, a veces, hace florecer a las personas”. “Yo tuve docentes que hicieron florecer muchas cosas buenas de mí, entonces trato de replicar y traer esto, y poner en práctica estas acciones positivas en el ser humano, con las acciones con los que trabajo”, añadió.

Luego de realizar su primer profesorado y empezar a ejercer en la primaria, Ana sentía que algo seguía faltando, ya que “en la práctica docente uno siempre tiene que estar buscando nuevos estímulos y nuevos recursos”. Así fue que comenzó las cursadas de Nivel Inicial, el cual le brindó “muchísimas herramientas para enriquecer más la práctica”. “Tuve mucho tiempo en primer grado, así que todo lo que aprendí del profesorado de jardín lo llevé y la verdad que es una experiencia memorable, para los chicos sobre todo”, expresa la maestra en diálogo con ((La 97)) Radio Fueguina. 

Posteriormente, se quedó en “stand by” por un periodo, aunque no demasiado largo, debido a que estudiar “demanda mucho tiempo personal y familiar”. “Terminé y me tomé un tiempo, y retomé, y empecé mi Licenciatura en Educación a distancia”, señala Ana Delgado, agregando que este último proceso también fue concretado en los tiempos previstos, al igual las dos carreras anteriores, situación que se vuelve aún más significativa si se contemplan las tareas diarias de atención a los hijos. “Dormíamos muy poco por estudiar de noche”, precisa la docente.

No obstante, la intención de continuar ampliando sus capacidades sigue vigente en el ímpetu de la vecina: “Los que me conocen saben que yo soy muy estudiosa, siempre estoy haciendo algún curso de capacitación, actualizándome, y ahora estoy pensando en hacer una maestría en Recepción Universitaria, porque entiendo que uno debe ir complementándose”.

Así mismo, a modo de reflexión personal y a la vez con una mirada social, la protagonista de esta edición de nuestro segmento “Chicos que crecen”, propone a la educación como la vía inevitable para la evolución individual y colectiva. “Diría que todavía la educación sigue siendo la tablita de salvación de muchos, la posibilidad de poder ver el mundo con otros ojos y de poder cambiarlo sobre todo -expone Ana-, y que el conocimiento se debe compartir y socializar con el resto, no quedarse con eso atrapado y no poder hacerlo extensible a otros y poder beneficiar y mostrar que es beneficioso estudiar, y que está bueno estudiar, y que abre la mirada, abre la cabeza, abre los corazones, y la educación es el motor de cambio de muchas cosas, sobre todo lo que nos sucede actualmente”.

 

Entrevista: Marita Romero

Redacción: Alejandro Romero

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