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El efecto Melella y el crecimiento explosivo de Forja en la provincia

Pasó de tener una a diez bancas, incluida una en la Cámara de Diputados de la Nación, más la gobernación de la Provincia. Cómo fue el crecimiento de Forja en 4 años y qué le puede esperar.

En 2015, luego de ganar las elecciones con más del 50 por ciento de los votos, Gustavo Melella observaba que “algunos apostaban a que FORJA no siguiera adelante y que había sido una rueda de auxilio que usamos simplemente para una cuestión electoral”.

Se refería al acuerdo electoral con el Frente para la Victoria que derivó en el triunfo de Rosana Bertone en la provincia y del mismo Melella al ser reelecto en Río Grande.

“Como lo dijimos muchas veces, es nuestro espacio político, que vino para quedarse y donde nos sentimos muy cómodos”, desafió, antes de romper (hasta terminar duramente enfrentado) con el kirchnerismo fueguino. El futuro electoral (con socios minoritarios) sería una medición de la fuerza propia y en ese camino se centraron.

Cuatro años y dos elecciones después, los resultados le dan la razón y le permiten aspirar a mucho más, ahora con el poder en sus manos en el territorio provincial. Forja “es un espacio profundamente alfonsinista y profundamente kirchnerista”, le dijo entonces a ((La 97)) Radio Fueguina, buscando captar voluntades de los muchos desilusionados de todos los sectores partidarios en la provincia.

Después de las elecciones del 2015, Forja, con Melella a la cabeza, contabilizaba una banca de concejal y la intendencia de Río Grande como capital político. Desde este 27 de octubre accede a una baja en el Congreso Nacional, suma cuatro escaños en el Concejo Deliberante riograndense y una en Ushuaia, cuatro legisladores y la gobernación provincial, nada menos.

El crecimiento es notable y en mucho se parece al que tuviera en la década del 90 el Movimiento Popular Fueguino. Fundamentalmente, Gustavo Melella le da a su mentor Gustavo López (presidente de Forja en el país) la enorme victoria de anotarse una banca propia en la Cámara de Diputados de la Nación.

El escenario, sin dudas, sigue siendo promisorio pero a la vez le permite al gobernador electo revisar –con amplio margen de maniobra- los motivos de otros resultados electorales no tan propicios (se perdió la intendencia de Río Grande, no llegó a disputar seriamente la de Ushuaia y no alcanza a tener presencia efectiva en Tolhuin). En lo que viene, le van a sobrar nuevos amigos y propuestas de alianzas “desinteresadas”. Es la ventaja de todos los ganadores, pero también un canto de sirenas.

Para mantener el crecimiento y consolidarlo –de cara al 2021 y 2023- Forja deberá usar el poder conquistado con total inteligencia, sin dejarse dominar por el exitismo. Saldar la deuda de la escasa generación de referentes de peso (particularmente en la capital provincial), armar una militancia real –no condicionada a los cargos públicos- y cerrar acuerdos que le ayuden a gestionar, en una provincia que le presentará mil frentes de batalla.

De ello dependerá no sólo el crecimiento sino además la abierta disputa planteada con los referentes del kirchnerismo en Tierra del Fuego. Para que la “boleta corta” no vuelva a ser un problema en la próxima elección.