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Miseria: La mitad de los jubilados en Argentina cobra menos de $12 mil

La mayoría de los integrantes de la tercera edad se ubica en la base de la pirámide de ingresos. Sólo el 25% recibe más de $23.000.

El 49% de los 5.723.352 jubilados y pensionados beneficiarios de la ANSeS — 2,8 millones — cobran el haber mínimo, hoy de $11.528 brutos. Otro 16%, más de uno y menos de dos haberes mínimos. Un 10%, dos haberes mínimos —$23.056 brutos—. Y el 25% restante supera los dos haberes mínimos.

Estos datos oficiales —que consideran un solo titular si percibe dos prestaciones, jubilación y pensión por viudez— son de marzo último ajustado por el incremento de los haberes de junio. Ilustra la pirámide previsional: una ancha base de haberes mínimos, que lleva el haber medio mensual a $21.500 brutos, antes del descuento de obra social. En cambio, si se toma como dos beneficios los que cobran jubilación y pensión, el promedio desciende a poco menos de $19.000.

En tanto, el haber máximo del régimen general es de $84.459,47, que por superar los seis haberes mínimos ($ 69.170) se aplica un descuento por el impuesto a las Ganancias sobre el excedente de este valor.

Por su parte, datos a mayo, marcan que por el programa de Reparación Histórica 1.275.537 jubilados y pensionados que cobraban un haber medio de $11.759 pasaron a percibir $15.946: son $4.187 más. Y eso permitió que medio millón de jubilados pasaran a cobrar por encima del haber mínimo.

El haber medio a mayo, incluyendo los regímenes especiales, era de $16.976,60, mientras el índice RIPTE (salarios formales sujeto a aportes) era de $40.911: el 42%. “Ello parece estar lejos de la idea sostenida por organismos internacionales referida a que la tasa de reemplazo es alta en la Argentina”, dice un reciente Informe de ASAP-Asociación Argentina de Presupuesto (Evolución y Financiamiento de la Previsión Social en Argentina, pág. 154).

Para los futuros jubilados, con 30 años de aportes, para un salario medio bruto de los trabajadores en relación de dependencia sujeto a aportes (RIPTE) —de $40.911 a mayo último—la jubilación es del 58,3%. Se calcula del siguiente modo: 45% (1,5% por cada año aportado) del sueldo promedio actualizado por el RIPTE de los últimos 10 años más una suma fija (PBU, Prestación Básica Universal) que desde junio es de $5.446.

Para un sueldo de $30.000, la jubilación es del 63%. Para un sueldo de $50.000, el haber baja a 56%. Y para un sueldo imponible máximo $130.321,52, se reduce al 49%. Esos porcentajes se reducen aún más y llevan la media al 42% porque en general, autónomos y monotributistas se jubilan con el haber mínimo.

En los últimos 12 meses a junio, el haber medio tuvo un alza nominal del 43,9% frente a una inflación del 55,8%. Representa una pérdida del poder adquisitivo del 7,6%. En cambio, el haber mínimo tuvo una pérdida mayor del 8,6% por cuanto pasó de $8.096 a $11.528, un incremento del 42,4%.

A su vez, entre septiembre de 2017 —último mes que se aplicó la anterior fórmula de movilidad—y junio pasado, la inflación sumó el 91,8% y los haberes un 59,1%: una pérdida punta a punta del 17%.

Ahora ya se sabe que en septiembre el aumento de las jubilaciones será del 12,2% por la evolución de la inflación y los salarios entre enero y marzo de este año. Así, con el 11,8% de marzo y el 10,7% de junio, el aumento de los haberes entre los primeros 9 y 11 meses (a noviembre) de este año será del 38,8%.

En consecuencia, dependerá de los niveles de inflación y salarios futuros que disminuya hacia delante la pérdida pasada.

Con una inflación interanual en torno 40%, en los 12 meses a noviembre próximos, habría un empate entre haberes y suba de los precios. En diciembre, con el ajuste trimestral, las jubilaciones superarían la inflación punta a punta proyectada del año, pero aun así, con relación al inicio del cambio de movilidad, se ubicarían un 10% abajo.

Esto último se debe primero a que en el empalme con la anterior fórmula, de ajuste semestral, la nueva fórmula se “salteó” un trimestre: debió aplicarse en diciembre y recién se otorgó en marzo. Así en marzo de 2018, en lugar de otorgarse el aumento semestral de julio-diciembre, estimado del 14,5%, se otorgó el aumento de la nueva fórmula de julio a septiembre de 2016, que arrojó un 5,71%. Y hacia delante, el reajuste en lugar de aplicarse con un desfase de tres meses, se efectiviza con un retraso de seis meses que, en un escenario de alta y creciente inflación, fue provocando una pérdida mensual continua que, con menor suba de los precios, se irá recortando.

De todos modos, el Informe de ASAP señala que, entre otros factores, “la pérdida en el poder adquisitivo de las prestaciones se deriva de tener una movilidad asociada al índice de Precios al Consumidor (IPC) general y no a un índice de precios referido a la canasta representativa del consumo de los adultos mayores” (pág.155).