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Los amuletos siguen formando parte de nuestra cultura

El mismísimo Messi ha admitido que ha usado amuletos para atraer la fortuna de su lado; el pasado año en el Mundial de Rusia, empleó una pulsera que le regalaron para atraer la suerte.

Si nos detenemos a pensarlo, el concepto de amuleto lleva presente en las diferentes culturas a nivel mundial desde que el mundo es mundo. Dejar nuestra suerte en manos de un ser supremo o una fuerza mística, o sencillamente reforzarla a través de ello, llena de esperanza a la mayoría de los seres humanos, o en algún momento de su vida así ha sido.

La suerte es un concepto que no alcanzamos a dominar del todo, consideramos que es un regalo (la buena) o un castigo (la mala) y que son factores externos los encargados de distribuirla: ruletas de la fortuna, galletas de la fortuna, sistemas de random informáticos… Por este motivo, es fácil creer que existen objetos con propiedades mágicas que atraigan la suerte de alguna manera que tampoco comprendemos. Y como la suerte, de uno u otro modo, escapa a nuestro control, ¿qué perdemos si decidimos confiar en talismanes o amuletos?

Precisamente, al igual que se formaron diferentes religiones en función de las áreas geográficas hace milenios, los amuletos también difieren de unos lugares a otros, siendo muchos de ellos animales a los que se le atribuyen diferentes propiedades. Entre los más famosos están los escarabajos para los egipcios, símbolo de la transformación y protectores contra los males, o los elefantes en la India, que representan la sabiduría y la longevidad y ayudan a dispersar los obstáculos. Si se trata de dinero, para los alemanes los cerdos son el emblema de la prosperidad (las huchas clásicas tienen forma de cerdo).

También, sin embargo, hay números de la suerte, y en China es el 8, que, curiosamente, tiene una fonética muy parecida a la del término “riqueza” en este idioma. El trébol de cuatro hojas es mundialmente conocido, y su origen es irlandés. Aunque algunos sostienen que tiene un origen bíblico, es más extendida su relación con la singularidad de esta planta: ya es una suerte en sí conseguir un trébol de cuatro hojas en vez de tres. Argentina comparte con Bolivia, Perú, Venezuela y Chile el Ekeko o Don Juan del Dinero que se asocia con la abundancia en todas sus formas, no sólo la económica sino también para la fertilidad, por ejemplo.

El mismísimo Messi ha admitido que ha usado amuletos para atraer la fortuna de su lado, concretamente el pasado año en el Mundial de Rusia 2018 empleó una pulsera que le regalaron para atraer la suerte, y a ella atribuye, en parte, que la Selección Argentina llegase a clasificar, una historia que se ha vitalizado con el tiempo.