La Armada Argentina, a través de la Fuerza de Infantería de Marina Austral (FAIA), impulsó el acto en memoria de los caídos y náufragos del Crucero ARA General Belgrano ocurrido el 2 de mayo de 1982 en el Atlántico Sur.
El acto fue encabezado por el Capitán de Navío de IM Gabriel Terza, Comandante de la FAIA, quien fue acompañado por comandantes y jefes de las otras unidades de la Armada Argentina con asiento en el norte de Tierra del Fuego; además se contó con la presencia del Presidente del Concejo Deliberante Alejandro Nogar y la concejal Miriam ‘Laly’ Mora; la secretaria de Modernización e Innovación del Municipio de Río Grande, profesora Laura Rojo y el licenciado Andrés Dachary, subsecretario del área municipal; representantes y abanderados de distintas instituciones militares, de fuerzas de seguridad, de Veteranos de Guerra y de Generación Malvinas.
La Banda de Música del Municipio de Río Grande fue la encargada de ejecutar los acordes patrios.
Del acto participaron familiares de tripulantes del buque torpedeado y asimismo uno de los sobrevivientes, Martín Vargas.
Emmanuel Trocello y su madre Liliana Giles de Trocello, como todos los años estuvieron presentes recordando a su padre y esposo, respectivamente, Mario Trocello.
“Venimos con mi mamá a recordar a todos los caídos en ese fatídico ataque que le costó la vida a 323 argentinos, mi padre Mario fue sobreviviente de ese hundimiento y falleció en el 2002 en Río Grande. Si bien no era de contar detalles, mi padre nos inculcó siempre el respeto a la soberanía y saber afrontar las adversidades”.
“Para mí es un orgullo que una calle de la ciudad lleve el nombre de mi papá y de muchos combatientes porque la Causa Malvinas sigue viva”.
En tanto Martín Vargas, sobreviviente del Belgrano, dijo que “lo más importante hoy es recordar a mis camaradas que ya no están, a aquellos que fallecieron en este ataque y los otros que han sobrevivido, pero que ya han partido también. Como siempre decimos, esos 323 caídos están custodiando permanentemente a nuestro querido barco. También es un orgullo que mis hijos que están en Generación Malvinas, hoy estén como abanderados en este acto”.
Martín Vargas tenía veinte años y era Cabo Segundo cuando ocurrió aquél lamentable suceso. “Alrededor de las 4 de la tarde escuchamos una explosión, fue todo bastante rápido y con una incertidumbre porque no sabíamos de qué se trataba, primero pensamos que era un problema de máquinas y en realidad era el submarino inglés que nos había atacado”.
El Presidente del Centro de Veteranos de Guerra ‘Malvinas Argentinas’, Roma Alancay, destacó que “los argentinos no debemos nunca olvidar que en ese ataque al Belgrano quedaron 323 fallecidos que hoy custodian nuestro Atlántico Sur; a ellos debemos honrar eternamente este gesto de haber dado la vida por la Patria”.
“Hoy compartimos con distintas asociaciones, veteranos, fuerzas militares y de seguridad y los jóvenes de Generación Malvinas este emotivo acto. En este momento nos acompaña la viuda y el hijo de Mario Trocello, también Martín Vargas, pero hay otros sobrevivientes del Crucero que no han podido estar presentes como Walter Val, Sánchez Roldán y Nicanor Roldán, pero por cuestiones de salud no han podido venir”.
El Guardiamarina de Infantería de Marina Sergio Jonatan Flores fue el encargado de leer una cronología de este buque desde que fue construido en un astillero neoyorquino de Nueva York, su paso por el ataque de los japoneses a Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941, del que pudo escapar, su paso por la marina estadounidense, su incorporación a la Armada Argentina y finalmente su trágico hundimiento en el Atlántico Sur.
El padre Portells fue el encargado de brindar un responso en tanto que un trompetista de la Banda de Música tocó el Minuto de Silencio.
El propio Comandante de la FAIA encabezó la deposición de una ofrenda floral y luego hicieron lo propio los dos concejales presentes acompañados por las autoridades municipales mencionadas.
El más joven de los mártires del Belgrano
La ensordecedora explosión hizo temblar la estructura del enorme navío de guerra provocando en su vientre el caos y la desesperación. En un hálito, miríadas de esquirlas y cuerpos destrozados volaban por doquier rebotando en la superestructura entre la repentina oscuridad y el humo. Eran las 16:01 del 2 de mayo de 1982. Pronto un segundo torpedo reclamó otra parte del buque, pero fue el primer disparo lanzado desde la profundidad del gélido océano, el que hirió de muerte al Belgrano. Casi medio siglo antes, en otra guerra, el mítico guerrero de acero escapó a las lanzas celestiales del capitán Mitsuo Fuchida.
En el epicentro de este verdadero infierno, él apenas atinó a mirar sin ver, aturdido por el suceso. Pronto le faltó el aire, sintió su cuerpo semidesintegrado y tal vez las últimas imágenes que pasaron por su mente haya sido la de su madre, el paisaje del salteño Orán y el monte Olivia en Ushuaia, último punto terrestre que pisó. Después, la oscuridad.
Como tantos otros, su cuerpo jamás fue encontrado, dicen que se lo vio montando en uno de los caballos de Neptuno. Pero eso es sólo una inspiración de los poetas, en realidad se fue con su buque de guerra y con sus camaradas al fondo del océano donde morarán por toda la eternidad, lejos del dolor y de las locuras humanas.
Se llamaba Mario Vilca Condorí y tenía apenas 16 años. Su partida se tornó inconsolable para el corazón de su madre que no pudo resistirlo y también murió pocos meses después de la guerra. Su otro hermano que también iba en el malogrado buque, Juan Bautista, lo buscó infructuosamente y sigue llorando su muerte. En tanto el tercero, Anastasio, curaba heridos en otro punto de la geografía malvinense.
Colaboración especial: Ramón Taborda Strusiat




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