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Diez años sin Sofía Herrera

El calendario no miente: pasaron más de tres mil quinientos días desde que su familia comenzó una búsqueda que amaga con dejarlos en la lona, aunque ellos insisten con levantarse.

En la casa de los Herrera, el tiempo parece haberse detenido. Todo está igual, no hay grandes alteraciones. Las cosas, los muebles y las caras, nada ha cambiado.

Pero el calendario no miente: pasaron más de tres mil quinientos días desde que esta familia comenzó una búsqueda que amaga con dejarlos en la lona, aunque ellos insisten con levantarse.

Son diez años sin Sofía Herrera. Una década desde ese fatídico 28 de septiembre, en el que la pequeña de apenas cuatro años desaparecía sin dejar rastros en el camping Jhon Goodall, a unos 60 kilómetros al sur de la ciudad de Río Grande, Tierra del Fuego.

En el medio, pasaron cuatro jueces, tres fiscales y otros tantos abogados. Hubo sospechosos, imputados y hasta detenidos. Circularon noticias falsas y acusaciones varias. Intervino cada fuerza de seguridad que uno pueda imaginar, desde la Policía provincial hasta el mismísimo FBI o la INTERPOL.

Sin embargo, nada se sabe hoy sobre el paradero de Sofía. Dicen que abandonar una búsqueda implica también renunciar a quien se pretende encontrar, pero que si uno insiste, corre el riesgo de dejar la vida en esa empresa. Pero a pesar de esto, María Elena y Fabián, padre de la pequeña, han dejado todo en el camino: recorrieron 21 provincias y tres países de América del Sur; llevaron su búsqueda a los medios de comunicación masivos e incluso el rostro de la niña llegó a una bandera exhibida en el marco de un Superclásico disputado por los equipos de River y Boca. Se barajaron todas las hipótesis, desde el secuestro (hoy, la línea investigativa más fuerte) hasta el posible ataque de animales salvajes.

También se especuló respecto a un accidente de tránsito, en el cual Sofía podría haber sido atropellada al salir a la ruta o un potencial ahogamiento en el Atlántico, situado a metros del camping Jhon Goodall. Incluso la causa derivó al fuero federal luego de una serie de llamados extorsivos que recibió la familia. Ningún cabo quedó suelto.

A pesar de esta búsqueda trunca, que cumple una década, esta familia no baja los brazos. Este viernes se reunirán, como en cada aniversario, en la intersección de las avenidas San Martín y Belgrano para rogar por un dato que le devuelva a su niña.

Para entender por qué o cómo han hecho para resistir todo este tiempo, no hay que buscar elementos ajenos. La propia María Elena lo admite. “Ella es el sostén de esta familia”, reconoce sin miramientos.

No le cuesta aceptar que es gracias a ella que este matrimonio ha atravesado este camino lleno de escollos y obstáculos. Juntos debieron aceptar que parte de la sociedad los sindique como los presuntos autores de la desaparición de Sofía, juntos también decidieron derribar las acusaciones que indicaban que la niña se encontraba enterrada en su propio domicilio y también juntos optaron por excavar el patio, violando la intimidad de los suyos. Es que el tiempo parece haberse detenido, pero sigue su curso. Se deben esta búsqueda insaciable a ellos mismos, pero también se la adeudan a Giuliana, esta niña de 8 años que no conoció a su hermana (cuando Sofía desapareció, María Elena estaba embarazada), pero que es consciente de ella. Porque pregunta y porque es cada vez más reflexiva respecto a lo que ocurrió. Se lo deben por las lágrimas que caen cuando pregunta por ella y cuando ruega ponerle una voz a las decenas de fotos de Sofía que están esparcidas por la casa. Están obligados porque el tiempo pasó y hoy son tres los que buscan a Sofía Herrera: su hermana se sumó a esta vigilia que hoy cumple 9 años. Lo que quizás no saben es que tampoco son tres, somos cientos de miles los que buscamos a Sofía.

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