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Gracias, Video Club Quilmes por tantas tardes compartidas al calor del hogar

Arrastrado por la renovación tecnológica y por la falta de ventas, se despide uno más de los comercios emblemáticos de Río Grande. El Video Club Quilmes liquida sus últimas películas en DVD.

Tres décadas atrás, la comunidad de Chacra II se encontraba en franco crecimiento y sus habitantes, como todos los fueguinos, encontraban en el alquiler de películas un entretenimiento más que adecuado para disfrutar dentro de casa y escapar de los rigores del frío.

La tendencia mundial (previa a la aparición de internet como medio masivo y cuando las redes sociales eran todavía una moda por venir) era la distribución y venta de películas en casetes VHS y luego en CD o DVD, que se convertía en una creciente alternativa, paralela a la del cine.

Subidos a esta tendencia de llevar el cine a casa y con una estrategia de atención al público que lo convertiría en emblemático, nació el Video Club Quilmes, cuyos propietarios apostaron al barrio, a diferencia de un puñado de sus competidores que prefirieron la lógica de un local en pleno centro.

Desde la calle Houssay en barrio Mutual donde nació, el Video Club Quilmes se trasladaría pocos años después a la esquina de María Auxiliadora y Eva Perón, donde creció, pasó su apogeo y atraviesa la dura realidad de una lenta desaparición.

¿Los motivos? Su propietario, Gustavo, apuntó a la crisis y a la piratería como enemigos mortales, pero no ignoró la cruel verdad de que el avance meteórico e implacable de la tecnología genera nichos de mercado tanto como los obliga a desaparecer en pocos años.

 

Porque duele menos irse de a poco

En diálogo con ((La 97)) Radio Fueguina, Gustavo advirtió que hicieron todos los esfuerzos posibles para estirar una decisión que se veía inevitable. Se quedaron sin personal, abrían solamente por las tardes, buscaron inversores, pero la historia se sigue escribiendo y pronto nos tocará decir adiós a uno más de aquellos comercios señeros que fueron parte de la vida misma de los riograndenses.

En el afán de dejar huella, de que los vecinos puedan llevarse algún video al menos como recuerdo de miles de tardes pasadas en el local eligiendo una «peli», hoy las cintas (y algunos juegos de consola) se venden a precio irrisorio.

Hasta que no quede ninguno, para que la despedida duela de a poco, para que la pasión no muera de una.

Como tantos históricos que se van yendo, mientras el paisaje urbano de la ciudad cambia para siempre, hoy también el Video Club Quilmes, dice “hasta siempre”.

Digámosle “gracias” por tantas tardes y noches compartidas al calor del hogar.