Algunos de los elementos que fueron robados básicamente en entraderas a viviendas. / diario Los Andes
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Una gigantesca investigación que comenzó por accidente

Una de las mejores investigaciones criminales de los últimos tiempos tuvo su germen en el celular que se olvidó un delincuente. A partir del aparato cayeron trece sujetos que conformaban tres bandas.

El 25 de agosto de 2015 hubo un atraco con armas a un vivero de carril Barriales sin número de Junín, en la provincia de Mendoza. Tres sujetos armados hicieron lo de siempre: maniataron a las víctimas, se llevaron dinero, celulares y el auto de uno de los asaltados.

En resumen, uno más de los hechos que ocurren a diario. Más tarde, los efectivos policiales de Junín fueron al lugar y en el medio de su tarea se llevaron una sorpresa: hallaron una mochila que no era de nadie. A poco de revisarla salió a la luz algo insólito: la mochila pertenecía a uno de los delincuentes; “se la había olvidado”, según cuenta un pesquisa.

Al revisarla advirtieron que entre los elementos del ladrón había un celular marca Nokia. Al rato el aparato comenzó a sonar. En la pantalla asomaba el número de quien llamaba. Los policías no atendieron pero anotaron el remitente. Se llevaron al celular a la fiscalía de Junín y comenzaron a recorrer las huellas comunicacionales del Nokia. Revisaron los contactos, los SMS, los whatsapps (obviaron los videos porno).

Ante la sospecha de estar ante la posibilidad de algo más que una simple banda de rateros, el expediente fue a parar a la fiscalía de la zona, a cargo de Gustavo Rosas que tiene la facultad de investigar hechos de envergadura.

“El Nokia fue abierto, de hecho después del asalto le seguían llegando llamadas cuyos números eran anotados para crear una lista de personas que llamaban al ladrón olvidadizo”, contó el fiscal.

Con un buen número de teléfonos anotados y por vía judicial se hicieron las pinchaduras y un grupo de pocos policías a cargo de Rosas comenzaron a escuchar las conversaciones.

 

Bola blanca

El Nokia, hizo las veces de la bola blanca del pool cuando empieza el partido: golpeó a una bola y desarmó al resto. “Eso provocó un efecto ramificador”, dice el fiscal.

En un momento los números intervenidos eran más de veinte. El ladrón que había olvidado el celular en aquel golpe, sin saberlo, había abierto la puerta para la investigación.

 

Camioneros falsos

Los pesquisas, además de olfato, tuvieron suerte. En una de las escuchas que hicieron oyeron cómo un camionero que llevaba una carga importante, “arreglaba” su asalto con un pirata del asfalto:

– ¿Por dónde andás ahora? – le preguntaba el ladrón.

– Cerca de la destilería – respondía en chofer.

– Ok, yo estoy al costado de la ruta con las balizas encendidas.

A los minutos ese camión era asaltado, su chofer “secuestrado”, y la carga se esfumaba. Después, el transportista denunciaba el hecho como un atraco de piratas del asfalto.

“En el caso de piratas del asfalto hemos determinado que en un 80% los conductores actúan en connivencia con los ladrones. Ellos les informan por dónde van a pasar, donde está el GPS del vehículo y, obviamente, la carga. A veces el camionero es el dueño del vehículo, a veces es un empleado del transportista y a veces el camión es alquilado”, resume Rosas.

Este tipo de atraco necesita de logística y de conocimiento previo: hay que tener un lugar donde dejar la mercadería, el botín tiene que ser un producto no perecedero y en muchos casos buscan a los compradores de lo robado antes del atraco.

 

Entraderas

Mientras tanto, el Nokia olvidado por el ladrón seguía escupiendo números de teléfonos útiles.

En otras conversaciones los investigadores escuchaban -en un lenguaje de código- viviendas que los delincuentes iban a desvalijar mediante “entraderas”.

El mecanismo era el que se conoce: ingresar a una casa con gente adentro, desvalijarla y llevarse de todo de la vivienda, especialmente electrodomésticos.

Lo que se supo era que no siempre actuaban los mismos delincuentes sino que se alternaban. Y en las conversaciones entre ellos se informaban, por ejemplo, qué tipo de electrodomésticos habían robado. “Era curioso, al otro día, muchos de esos elementos salían a la venta en cuentas de Facebook y en Mercado Libre”, recuerda un policía.

 
Boqueteros

– Ya corté los cables, esta gilada no va a sonar – se escuchaba de un lado del teléfono.

– Buenísimo – le respondían del otro.

La conversación tenía que ver con que un integrante de la banda -un especialista- acababa desactivar las alarmas y el sistema de video en un galpón de las afueras de una ciudad que iba a ser asaltado.

Luego la gavilla se metía por los techos y en el peor de los casos debía “reducir” a un sereno. Entonces contaban con toda la noche para llevarse de todo del depósito.

Uno de los casos más conocidos fue un depósito de San Luis de donde se llevaron dos camiones cargados de golosinas.

Ese fue un golpe grande porque a meses del atraco, los sujetos todavía ofrecían golosinas a granel por internet.

 

Trabajo silencioso

En lo más de un año y medio que duró la pesquisa, los investigadores tienen registrados seis casos de piratas del asfalto, ocho atracos a depósitos con la modalidad boquete y catorce entraderas. Todos esparcidos entre el Gran Mendoza,  la zona Este y San Luis.

El pasado jueves 29 de junio, con varias pruebas en la mano, Rosas y el comisario José Vega llevaron adelante un total de 32 allanamientos en distintos domicilios del Gran Mendoza. Las casas iban desde barrio privados a villas de emergencia e intervinieron 150 efectivos.

Con las escuchas se había comprobado que las bandas eran tres pero que tenían contacto entre sí. “De hecho se vendían entre ellos cosas robadas. Es un importante golpe al crimen organizado. Llevó mucho tiempo y mucho trabajo coordinado entre la Fiscalía de Santa Rosa, la Unidad investigativa de Santa Rosa y La Paz y gente de Investigaciones”, detalló el comisario José Vega, jefe de Investigaciones.

Como la mayoría de los allanamientos se llevaron a cabo en el Gran Mendoza, la mega-causa pasó de Rosas al fiscal Juan Manuel Bancalari.

Cuenta con trece sujetos detenidos, entre ellos cuatro hermanos de apellido Rivero Ibarra, que tienen antecedentes. “En realidad salvo dos de los detenidos, todos tienen un pasado delictivo comprobable”.

 

Piratas del asfalto

Los apresados están imputados de “asociación ilícita” y también les caben robos con estos agravantes: mercadería en tránsito (piratas), por el uso de armas y por “efracción” (boquetes). Los trece están presos.

En los procedimientos se hallaron 800 mil pesos en efectivo, vehículos como un BMW 118i, una moto BMW R1200 y un utilitario Mercedes Benz Sprinter y gran cantidad de artículos como ropa y electrodomésticos presuntamente robados.

Para cuando comience el debate que no tiene fecha, todos esperarán la presencia del iniciador de la pesquisa: el celular que el delincuente se olvidó en aquel vivero.

 

La pesquisa en números
  • Inicio de la investigación: agosto 2015
  • 3 bandas
  • 13 imputados
  • 32 allanamientos
  • 6 cargas de camiones robadas
  • 14 entraderas
  • 8 boquetes
  • 6 vehículos secuestrados
  • 800.000 pesos secuestrados
  • 8 armas secuestradas

 

 

 

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