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Drámatico relato de una víctima de llamados extorsivos

Una vecina de Río Grande relató en ((La 97)) la situación que debió atravesar cuando alguien la engañó, indicando que tenía secuestrado a su hermano y la obligó a aportar sus ahorros para intentar rescatarlo.

Es habitual que la gente reciba llamadas telefónicas avisándoles que han ganado algún premio u ofreciéndole promociones muy atractivas, pero que en todos los casos se trata de intentos de estafa, maniobras para sacarles de algún modo dinero.

Pero hay otros casos en que, además del despojo, la gente pasa por situaciones de verdadera angustia y desesperación cuando se deja llevar por las mentiras de estos embaucadores, en lo que se conoce tradicionalmente como “El cuento del tío”.

Esa angustia tiene que ver con q((ue, siempre vía telefónica, les hacen creer que tienen a un familiar secuestrado y se las ingenian para que la víctima les brinde datos de sus cuentas bancarias, les pague tarjetas telefónicas, todo para pagar un supuesto rescate por un secuestro que en realidad no existe.

Esta vez, en Río Grande, la situación llegó más lejos. A una persona la obligaron a cargar sus ahorros en una bolsa y dejarlos en un cesto de basura cercano al cementerio, lo que nos lleva a pensar que hay una “conexión local” en estas maniobras, lo que hace la cuestión todavía más peligrosa.

En una visita al estudio de Radio Fueguina «para prevenir» a otros vecinos, María relató las desesperantes horas que debió atravesar, circulando por la ciudad mientras hablaba con los presuntos secuestradores de su hermano.

Por errores de los propios delincuentes y astucia de María, el llamado extorsivo quedó en la nada. Es que la vecina aprovechó un momento de distracción para dirigirse a toda velocidad al lugar donde su hermano trabaja, certificando que estaba allí presente y cortó en el acto.

La historia terminó con la denuncia radicada en la Policía local, que confirmó que ya existen 20 presentaciones de este tipo en lo que va de marzo. Afortunadamente, «María» pudo recuperar el dinero utilizado para «rescatar» a su hermano.