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Sean Penn entrevistó al Chapo Guzmán en la clandestinidad

El Chapo se entrevistó con Sean Penn en octubre, cuando aún estaba en fuga. El actor charló con el narcotraficante durante siete horas, ahora el Gobierno mexicano le llamará a declarar.

 

Nació pobre, jamás buscó problemas y quiere morir en paz. Con este retrato seráfico, el despiadado Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, se quiere presentar al mundo. Y para ello ha elegido un sorprendente camino. Tras su fuga de una cárcel de máxima seguridad, el narco se reunió en secreto con el actor estadounidense Sean Penn para una entrevista que hoy publica la revista Rolling Stone y por el que la justicia mexicana, según anunció el Gobierno de Enrique Peña Nieto, le llamará a declarar.

El encuentro entre el líder del cártel de Sinaloa, detenido el viernes tras un sangriento enfrentamiento con la marina mexicana, y la estrella estadounidense se celebró en octubre, en un lugar que la publicación sólo indica que era “montañoso y selvático”. El formato elegido fue una cena a la que acudió también la actriz de telenovela Kate del Castillo, conocida por su galvánico papel en La reina del sur y que en enero de 2012, en plena guerra contra el narco, afirmó públicamente que confiaba más en El Chapo que en el Gobierno.

La velada, a la queJoaquín Guzmán Loera llegó vestido con camisa de seda estampada y pantalones negros ajustados, no fue el único contacto con Penn. Posteriormente, prosiguieron a través de llamadas con Blackphone (un teléfono que encripta las comunicaciones), correos desde cuentas anónimas y un vídeo entregado por un mensajero a la actriz, la verdadera intermediaria del encuentro. Todo ello mientras las fuerzas de seguridad mexicanas desplegaban a miles de soldados y policías en busca del narco.

La reunión, que devino en siete horas de conversaciones, se ajusta como un guante con los delirantes intentos de El Chapo por poner marcha una película sobre su vida. Este sueño, que se acrecentó con la fuga, actuó de acicate para la reunión. Pero tuvo un reverso. Dio a las fuerzas de seguridad una pista clave para localizarle y lanzar una operación de captura en su refugio en las montañas de Durango. Fue en octubre mismo. Y aunque El Chapo logró escapar, frustró para siempre el segundo encuentro con Penn. Una reunión en la que el actor tenía planeado hacer la entrevista formal, que quedó reducida a la grabación de un vídeo donde el narcotraficante responde ante la cámara las preguntas enviadas por la estrella.

 

Suministro más heroína, metanfetamina, cocaína y marihuana que nadie en el mundo. Tengo flotas de submarinos, aviones, barcos y camiones

 

El resultado es que en el texto final de Penn, un relato en primera persona repleto de meandros discursivos, se percibe una clara diferencia entre la parte que corresponde a la cena y la del vídeo. En la primera, Guzmán Loera, aunque elusivo y ramplón, se quita la careta. Si durante años, en un ejercicio de inmenso cinismo, negó dedicarse al narcotráfico, frente a la estrella de Hollywood admite sus negocios sucios y no duda en jactarse del inmenso poder de su cártel, considerado el mayor del planeta. “No quiero ser retratado como una monja. Suministro más heroína, metanfetamina, cocaína y marihuana que nadie en el mundo. Tengo flotas de submarinos, aviones, barcos y camiones”, afirma. Tampoco muestra arrepentimiento por su historia criminal ni las matanzas que se le atribuyen a lo largo de tres décadas: “Mire, yo me defiendo a mí mismo, nada más. ¿Pero que yo ande buscando problemas? Jamás”.

Distinto es el tono que emplea El Chapo en el vídeo. Ahí emerge otro Guzmán Loera. Uno que evita cualquier espina y se muestra sospechosamente humilde. Uno que cuenta que arrancó a trabajar a los seis años recogiendo naranjas y vendiendo dulces y bebidas en su pueblo natal, Badiraguato, en la Sierra Madre, y que para “sobrevivir”, a los 15 años decidió plantar y vender marihuana y opio. En este punto reconoce que, sin llegar a ser adicto, consumió drogas, pero que hace dos décadas que no toca ninguna. “Las drogas destruyen. Desgraciadamente donde yo me crié, no había otra manera de sobrevivir”.

-¿Cree usted que es verdad que es responsable de los altos índices de consumo de droga que hay en el mundo?

-No, eso es falso, porque el día en que yo no exista, no mermará el tráfico de droga.

-Usted vio cómo fue el final de Pablo Escobar. ¿Cómo ve sus días finales en relación con este negocio?

-Sé que algún día moriré. Espero que sea por causas naturales.

El vídeo, de que sean hecho públicos apenas dos minutos, está filmado en una granja, al aire ibre. El canto de un gallo interrumpe sin cesar la conversación. Sentado y sin bigote, El Chapo no se extiende en ninguna contestación. En ciertos momentos, incluso se le nota incómodo y con dificultades para expresarse. Responder por sus actos nunca ha sido su fuerte.

 

(www.elpais.com)