No sabía aún que con el tiempo sería uno de esos personajes que se hacen infaltables en múltiples referencias a la historia social o política reciente de Tierra del Fuego.
Faltaban años para que Juan José Degratti se convirtiera en uno de los más importantes emergentes del sindicalismo en el rubro petrolero, para que co-protagonizara la fundación del Partido Justicialista en Tierra del Fuego y que por más de tres décadas fuera uno de sus destacados referentes.
Tenía apenas 23 años y un colchón de sueños aventureros por delante cuando trepó a una moto Alpine de 175 c.c. y se dispuso unir Ushuaia con Alaska, sin dinero y con su juventud y su audacia como únicos patrocinadores.
Pasaron 28.800 km según su cuenta, 2 años, 8 meses y un sinfín de peripecias y desventuras, hasta que llegó el final de aquel viaje épico que lo convertiría en el primer hombre en el mundo que recorría el trayecto desde Ushuaia, en elconfín austral, hasta Alaska, en el extremo norte del mundo.
Hoy muchos lo intentan y lo logran, a bordo de vehículos tan disímiles como portentosos. Pero la proeza de Degratti se agiganta en el tiempo. Por aquellos caminos en su gran mayoría polvorientos, por el aislamiento y la falta de medios técnicos de comunicación. Por las geografías agrestes y salvajes que debió atravesar. Por los innumerables accidentes que varias veces estuvieron a punto de dejarlo a pie.
Padeció el maltrato de las circunstancias y disfrutó de la hospitalidad de pueblos que recibían su llegada como un acontecimiento; se vio reflejado en portadas de diarios que se escribieron en español, portugués, francés e inglés.
“Proyecta trabajar como recogedor de ciruelas antes de seguir viaje a Alaska”, contaba un diario yanqui que le daba la bienvenida, aunque afirmando que veía “de Chile”, perdiéndose el redactor en lo angosto del mapa, allá tan cerca del polo Sur.
“Voluntad y fe llevaba consigo al atravesar la nieve, la lluvia y los desiertos y a veces junglas infestadas de feroces aborígenes”, se admiraba en inglés otro periódico que anunciaba su arribo a Houston, algo más de la mitad del camino previsto.
“Exacto, exacto, no puedo poner una fecha de arribo, pero calculale que en octubre de 1963 pasé la frontera entre Canadá y Estados Unidos, entrando a Alaska por Malpaso, hacía 10 grados bajo cero”, le mezquina importancia a los detalles hoy Juan José Degratti. Como sea, habían pasado miles de historias contables desde auqel 19 de noviembre de 1960 cuando partió desde Ushuaia.
Lejos estaban los 23 años con que inició la proeza americana. Ya no cargaba en su mochila sólo fe y sueños. Ahora, el morral estaba repleto de experiencias que lo maduraron y lo definirían para siempre como un hombre de bien, protagonista permanente de los hechos importantes en Tierra del Fuego.
Nada se sabe de aquella “Alpina” y del casco con tiras que completaban con decenas de calcomanías la foto de tapa de tantos diarios americanos. Pero seguro merecen un lugar en el museo de las cosas y los hechos fantásticos de la mítica Tierra del Fuego.
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