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Pelea de perdedores: Sciurano se ofendió y mandó a sus empleados a responderle a Sciutto

El diputado dijo algo que hirió el amor propio del frustrado candidato a gobernador. Uno de sus funcionarios recogió el guante y salió a chicanear al referente de Massa.

Al parecer, perder las elecciones no hace mella en el amor propio de algunos que, aun fuera de competencia, todavía se sienten movidos a dar la pelea, sin importar lo bizarra o a extemporánea que resulte su participación.

Ese parece ser el caso del intendente de Ushuaia quien, fuera ya de toda competencia electoral, no deja de intervenir en la discusión, aunque lo haga a través de sus alcahuetes y asesores, los mismos que lo llevaron a una impensada derrota en su frustrada carrera hacia la gobernación.

El disparador, esta vez, fue la rebuscada explicación que diera el diputado Rubén Sciutto acerca de su derrota, cuando buscaba la reelección.

Entre otros motivos, Sciutto achacó a su líder del Frente Renovador, Sergio Massa, la culpa por el revés electoral en lo que, claramente, fue una agresión al amor propio del intendente de Ushuaia.

En su catarsis, el diputado fueguino recordó que en el último tramo de la campaña, Massa le anunció a la televisión porteña que Sciurano ocuparía un lugar en su gabinete si el intendente de Tigre alcanzara la Presidencia. Probablemente Massa, bien intencionado, quiso darle una mano a Sciutto abriendo las puertas a un fueguino en su quimérico gabinete nacional. Claro que el candidato ignoraba que, pocas horas antes, Sciurano (otra vez mal asesorado) había anunciado su apoyo a la candidatura a diputado nacional de otro que no era precisamente su “ahijado” en Tierra del Fuego sino uno del MPF, partido con el cual Sciurano (o sus amanuenses) todavía parecen sentirse en deuda, vaya uno a saber en concepto de qué.

Aunque Massa no lo sabía, había quedado muy lejos el día en que (en el Salón del IPRA de Río Grande), Sciurano, sus acólitos y el mismísimo candidato del MPF le rendían pleitesía al líder del Frente Renovador mientras se avecinaba la traición a corto plazo.

Dolido por la derrota y los recuerdos, el derrotado candidato a la reelección no trepidó en teorizar que el disparatado anuncio de campaña de Massa había influido en la pérdida de votos en Ushuaia: “No nos fue bien en la ciudad de Ushuaia, donde perdimos por la mayor cantidad de votos. La reacción no fue positiva. Ese anuncio no fue bueno, porque tenemos algunos acuerdos políticos con sectores que no quieren mucho a Federico Sciurano”, se distanció Sciutto.

La explicación, intrascendente de todos modos y ya anacrónica, caló profundo en el ánimo del aludido Sciurano y su corte de pensadores. Alguien tenía que salir a defender la honra del jefecito y esta vez el valiente mosquetero resultó ser el secretario de Gobierno Oscar Rubinos. Sin embargo, la osadía no alcanzó más que para una chicana tibia y un tanto bizarra, que no llega a contradecir siquiera la teoría esbozada por Sciutto.

“Es llamativo que Sciutto haya tenido una performance electoral más baja que Massa”, chicaneó Rubinos, reduciendo al minimalismo un análisis que merece ser mucho más meduloso.

Hábil, sin embargo, para buscar el calor del acomodo político, el ahora legislador electo salió a elogiar a la fuerza política de Macri, luego de que los radicales en masa (incluido el mismo Rubinos) decidieran durante la campaña ponerse lo más lejos posible del PRO y sus candidatos: “Cambiemos está en búsqueda de un nuevo modelo, se viene una nueva Argentina”, se puso eufórico Rubinos dejándonos saber que, después de haber apoyado a los candidatos del MPF y del PSP quizás su jefe y él mismo han pensado que “Cambiemos” bien podría ser el nuevo depositario de su desesperante eclecticismo político.

Habilidad y presteza que, a esta altura, resulta tan ocioso como infantil.

Bien podrían los asesores de Sciurano haber puesto todo su ingenio en juego para ganar las elecciones y no para explicar la derrota o burlarse de la de otros, lo que es todavía más indigno e impropio de un político serio y maduro.

(Imagen de archivo)