
El funcionario del gobierno nacional recordó que la pistola Bersa calibre 22 que Diego Lagomarsino le prestó a su jefe no es «un arma para defensa ni mucho menos» por su bajo poder de fuego.
El técnico en informática reconoció esta semana ante la fiscal Viviana Fein que era suya el arma de la que partió el disparo que terminó con la vida de Nisman. El hombre de 35 años aclaró que su jefe se la había pedido para guardarla en la guantera del auto a modo de protección cuando se desplazara con sus hijas, pese a que ya contaba con una custodia oficial de diez policías.
«Lagomarsino tendrá que explicar su versión y la fiscal tendrá que corroborar si esa versión es verdadera o no«, insistió Berni, en diálogo con el periodista Mauro Viale, en el canal América TV. A continuación, el secretario de Seguridad se excusó de seguir opinando «hay muchos medios a los que no les importa la verdad, sino generar contradicciones».
Este viernes, Fein había solicitado que se impidiera la salida del país del técnico informático, tras haber intentado sin éxito comunicarse con él en reiteradas ocasiones. Incluso se especuló con la posibilidad de que su status fuese llevado de «testigo» a «sospechoso». Pero eso no llegó a suceder: a las pocas horas, Lagomarsino se comunicó con la fiscal y aclaró que se encontraba en la casa de un amigo.
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