
La Unidad de Detención era escenario a medianoche de una verdadera batalla campal entre un grupo de unos veinte internos alojados en el pabellón de presos peligrosos.
La refriega derivo en la destrucción de parte de las instalaciones, sin que el personal de custodia pudiera poner fin al desorden.
Frente lo incontrolable de la situación fueron convocados ante la emergencia agentes penitenciarios que se encontraban de franco y efectivos de Servicios Especiales de la Policía Provincial.
Los uniformados se encontraban abocados a contener los disturbios al tiempo que vigilaban los alrededores del establecimiento carcelario, a fin de prevenir la fuga de presos.
El Juez Héctor Ochoa se hizo presente en el lugar para saber cuales eran las demandas de los internos.

Comentarios