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Semblanzas | Por Jorge Daniel AMENA | Periodistas

Teniendo a la mano unos escritos de Joe Saltzman, hube de enterarme que Herodoto fue el primer periodista de la historia. En suma “etiquetar a semejante personaje no como historiador sino como alguien que había creado una forma de ver el mundo, y de reportar que era lo que pasaba en un lapso determinado de eso que se llama historia al fin y al cabo.

Teniendo a la mano unos  escritos de Joe Saltzman,  hube de enterarme que  Herodoto fue el primer periodista de la historia. En suma “etiquetar a semejante personaje no como historiador sino como alguien que había creado una forma de ver el mundo, y de reportar que era lo que pasaba en  un lapso determinado de  eso que se llama historia al fin  y al cabo.

Al punto debemos referirnos que fue inevitable que tal circunstancia sucediera, y cambia nuestra perspectiva de cómo fue recibida tal circunstancia. Por extraña coincidencia fue tolerado o ridiculizado hasta la infamia.

Resulta que los historiadores era a la postre excelentes reporteros, inevitables testigos presenciales del acontecer cotidiano, observador de costumbres, y escribía sobre lo que caía bajo sus sentidos aún, si no entendía lo que pasaba.

Unos de los fundamentos era evitar que los acontecimientos no quedaran borrados por el tiempo y preservas los éxitos y las barbaridades de los que (como siempre) ejercían las posiciones dominantes.

Herodoto escribía como los periodistas actuales y no como los historiadores, narraciones cortas y autocontenidas, como aquel que se queda con la ganas…

Es entendible, escribiendo (narrando) la guerras persas no había mucho tiempo para sentarse escribir a la sombra de  ´protectores olivos.

Herodoto describió como  “autopsia”, conocer algo de primera mano mediante la experiencia y apreciaciones personales. “Estar en un acontecimiento, más que reportar lo que sucedió entrevistando a otra gente”.

Según cuentan Herodoto iba en busca de una historia sin importar quien estuviera involucrado, de aquellos que eran “nadie” sin status social alguno.

El comprendió en el Imperio Egipcio que la “noticia” sirve de mensajero, de cerca y de lejos, pero hace más que eso, decía, “ofrece historias eternas que dan valor y sentido a la vida”.

Por una crítica de la Guerra de Saladina contra los mencionados persas, Plutarco lo acusó de prejucioso y borracho.

Y fue aún más lejos, afirmó  sin privarse de nada que  (Herodoto) “calumniaba por insinuación. De elegir la versión más deshonrosa para dañar una reputación, y aunque parezca  increíble narrar lo que él quiere que la gente crea”.

Como sea Herodoto creó una forma de narración que los periodistas han seguido como método de trabajo durante siglos, y hasta vuestros tiempos, creando una imagen de la cultura popular que era tan válida como lo era entonces.

A la vuelta de la esquina, siguen estando los persas aunque la antigua Persia no se llame así, sigue Atenas  tan complicada( o más) que como durante la guerra con Esparta.

Sigue el periodismo mostrando lo que puede, debe o quiere. Pero en definitiva he elegido para esta nota en un saludo generalizado a todos los que del periodismo hacen su vida, un abrazo particular (sin que nadie se afecte por ello) a Mingo Gutiérrez, y a su obra de mantener la historia sin que lo inhóspito del  clima, ni de la fatalidad del tiempo afecten a la tarea de ser en el más puro estilo un periodista de pura cepa.

Diga lo que diga Plutarco.