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El PSP y su dura realidad

Los elogios de Fabio Marinello a Massa (en exclusiva para Radio Fueguina) sonaron como una bomba de estruendo en el seno del PSP. Pero no dejan de revelar varias situaciones que ya no pueden silenciarse más.

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Era una nota más, para hablar de la realidad institucional que tiene en jaque al gobierno de Fabiana Ríos. Pero de pronto se desvió hacia lo político y entonces Fabio Marinello sorprendió a propios y extraños.

La entrevista, concedida para el programa “RADIONOTICIAS” en Radio Fueguina repercutió como los ecos de una bomba inmediatamente en toda la provincia pero particularmente en las entrañas del Partido Social Patagónico, ala política -cada vez más diezmada- del gobierno provincial.

“A mí me parece interesante la propuesta del Frente Renovador”, se jugó el legislador del PSP antes de extenderse en elogios a Sergio Massa, uno de los “presidenciables” no kirchneristas en el concierto de la pre-campaña electoral.

Tan sorprendente discurso “No significa que Marinello esté seducido por Massa”, relativizó un activo militante del PSP hoy echado del gobierno. “Creo que Fabio más bien quiso alertar acerca de que el partido ya no nos contiene, Fabiana Ríos no hace nada por reactivar la militancia, se deshace de muchos que han sido fieles referentes y hay que hacer algo antes que desaparezcamos como propuesta electoral”, se alarmó el confidente.

Después de casi ocho años en el poder, resulta algo difícil de explicar, pero lo cierto es que lo que alguna vez fue el ARI, que se encaramó en 2007 en el poder y hoy intenta a duras penas llegar al final de la gestión bajo el paraguas partidario del PSP, parece destinado a desaparecer a breve plazo como partido y nadie parece hacer nada por evitarlo.

Con referentes y militantes de la primera hora descartados sin miramientos, sin línea ideológica alguna, sin horizonte político y con un gobierno que co-gobierna más con ajenos que con dirigentes o funcionarios del palo, está claro que el PSP no tiene oferta electoral propia y muchos de sus militantes buscarán a breve plazo un sector que los contenga.

Mientras Fabiana Ríos se entretiene peleándose con la prensa de Ushuaia y gestionando salvavidas en el gobierno nacional, sus funcionarios se alarman descubriendo que lo que alguna vez fue una línea política férreamente defendida, hoy se diluye dramáticamente, en medio de una anarquía institucional sin precedentes.

Precisamente cuando concedía esa entrevista a Radio Fueguina, Marinello acababa de dar el faltazo (al igual que su compañera de bloque Amanda Del Corro) a la asunción del nuevo jefe de Gabinete. La explicación era evidente. Ríos ha sustituido a su hombre fuerte Guillermo Aramburu por un secretario de raíz extrapartidaria, amigo de la gobernadora pero carente de toda historia política (y menos militante) en el PSP.

Aunque Fabiana Ríos lo niegue, el mensaje está claro. Eligió a su nuevo Jefe de Gabinete poniendo por encima de todos los ministros a un secretario, y postergando a aquéllos que, desde la historia partidaria debieron haber estado esperando esa oportunidad.

“No me ofrecieron el cargo”, se sinceró Marinello ante una pregunta taxativa al respecto y se ahorró prolijamente todo tipo de elogios a Araque. Su ausencia en la jura era suficiente opinión al respecto.

El cambio de mando en el gabinete parece ofrecer, en lo institucional, pocas expectativas de cambio, de ordenamiento o de recuperación del poder pleno. Pero en lo político, parece ser el golpe final a la existencia del PSP. Pudo ser cualquiera de los referentes nacionales el que “enamorara” a un Marinello desencantado. Pero lo cierto es que, tanto él como todos los que, en el oficialismo creen que tiene un futuro político importante, van a buscar un nuevo marco de contención.

En política, la huida nunca es hacia el vacío. Vacío está de sus viejas convicciones socialistas el PSP, hijo deforme del revolucionario ARI. Pero hay en él algunos verdaderos políticos que no dudarán en buscar nuevos espacios de contención.

Tendrán como argumento que no son ellos los que abandonan el partido, sino que el partido los dejó a todos abandonados, después de esfumarse tras una cortina de soberbia, ambiciones, dinero y poder efímero.