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Sangre, sufrimiento y victoria para Nadal

El español jugó con una ampolla en la mano izquierda y necesitó más de tres horas para eliminar a Nishikori y pasar a los cuartos de final. "Si juego sin protección me la voy a destrozar", aseguró.

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Rafael Nadal, el mejor del mundo, se clasificó con muchos apuros a los cuartos de final del Abierto de Australia, el primer Grand Slam de la temporada. El español superó al japonés Kei Nishikori por 7-6 (3), 7-5 y 7-6 (3) en 3 horas y 17 minutos, pero terminó el partido con la mano izquierda ensangrentada.

A Nadal le surgió un problema inesperado en la segunda semana del Abierto de Australia: su propia mano izquierda. «Si juego sin protección me la voy a destrozar», dijo sobre la ampolla con que jugó y ganó. Pero también sufrió. Con la mano vendada, el mallorquín resaltó que no va a tener otra opción que ponerse tela protectora autoadhesiva en su zurda mágica para el siguiente compromiso, ante el búlgaro Grigor Dimitrov.

«Si no, se me va a poner en carne viva, y si se me pone en carne viva, mi continuidad en el torneo está en peligro», sintetizó Nadal. «Un poquito de sensibilidad se pierde, sí. Pero no voy a ganar ni perder por eso», aclaró. «Sólo podría jugar con a mano dormida, pero ahí tendría mucha menos sensibilidad que con la mano con protección. Se me ha inflamado hace cinco o seis días y se me ha desinflamado ya. Pero ahora la parte de arriba se queda seca y muerta y la parte de abajo sube», explicó mientras mostraba su mano con un punto enrojecido en el centro.

¿La solución? «Tendría que recortar la piel muerta y dejar que la parte de abajo se desinflame, pero eso serían cinco días, y son cinco días que no tengo, porque jugamos cada dos. No creo que pueda jugar sin vendaje por el resto del torneo». ¿Resistirá?