“La decisión de participar y del coche con el que lo haremos llegó muy tarde, casi sobre la hora. Eso nos lleva a tener otras metas”, explicó Sainz, que enfrentará la dura prueba con un buggy, con tracción trasera, motor V8 de siete litros y 380 cv, desarrollado por el preparador estadounidense Jefferies Racing.
«Vamos a llegar muy poco preparados, hemos hecho pocos kilómetros, pero vamos a tratar de disfrutar y de hacer un buen rally mientras estemos dentro», agregó el español.
Sainz no quiere apostar por un resultado concreto: «Es muy difícil de decir porque no tengo experiencia con este tipo de coches, y hasta que no lleguen los primeros kilómetros y los primeros tiempos no sabremos dónde estamos. Iremos día a día y estar lo más adelante posible». ¿Lo podrá cumplir?

Comentarios