
Era lo que más quería. Messi quería el gol para dedicárselo a su hijo y lo pudo lograr ya cuando se terminaba la historia contra el Celtic. Es cierto que la celebración habrá sido agridulce, ya que su tanto sirvió para decorar la derrota por 2-1. Pero, al menos Thiago uno. La Pulga festejó llevándose su dedo pulgar a la boca.
Wanyama en la primera que tuvo el Celtic, con un cabezazo tras un corner, abrió la cuenta para el local. A partir de ahí, se tiró atrás y no tuvo problemas en parar dos líneas bien cerca del área. Ya en una contra, Watt liquidó la historia. En el final, llegó el descuento de Leo.
Comentarios