
Minutos antes de que comience el clásico entre Colón y Unión, los hinchas del Tatengue rompieron el alambrado, advirtiendo lo que podría llegar a pasar después. Sin embargo, el partido empezó. Y ya en el segundo tiempo, luego del polémico 2-0 de Gigliotti, la violencia estalló: la policía reprimió a los hinchas visitantes, que quisieron ir al choque con los del Sabalero, dejando un saldo de 20 heridos. El partido se paró, pero luego continuó. Y Germán Delfino explicó por qué no lo suspendió.
“Siempre en esas decisiones va a haber diferentes opiniones, pero tuvimos la constante colaboración de la Policía que nos brindó las garantías en los tres casos, y viendo que nos garantizaban poder continuar, dimos una oportunidad más y por suerte pudimos terminar el partido”, argumentó el árbitro. Y luego, en diálogo con Los Más Grandes, agregó que los efectivos tenían «mucha infantería y decían que ellos prometían que no iba a ingresar ningún particular al campo de juego. Nos juntamos con los asistentes y árbitro suplente y dijimos que sea la última porque por ahí suspender termina siendo más grave”. De milagro no hubo heridos graves.
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