La lucha fue tenaz y aguerrida pero a veces el peleador de enfrente es superior y se lleva la mejor parte. Eso es lo que le pasó a la Argentina en el Parque Roca, donde República Checa la venció por 3 a 1 y es finalista de la Copa Davis. Pero detrás de la nueva frustración para el combinado conducido por Martín Jaite hay otros condimentos más vinculados a los conflictos internos que a los deportivos.
En el punto definitorio, Carlos Berlocq cayó por 6-3, 6-3 y 6-4 ante Tomas Berdych y no pudo torcer el rumbo de la historia que se había complicado por la baja por lesión de Juan Martín Del Potro, la caída en el punto de dobles el sábado, y porque a Juan Mónaco se le escapó la chance de sumar en la primera jornada de singles.
Berlocq llegó a esta serie como el tercer singlista y ante la baja de «Delpo» se transformó en el responsable de igualar la historia para el conjunto capitaneado por Jaite. La posibilidad real de llevarse el triunfo era escasa. Aun así, «Charly» dejó todo en la cancha. Lo puso en jaque varias veces al checo, no le aflojó nunca y se llevó el reconocimiento de todo el Mary Terán de Weiss, donde Argentina estuvo invicta durante seis años hasta esta serie.
El desarrollo del encuentro fue similar en cada uno de sus parciales. El de Chascomús aguantó muy bien desde lo físico, pegó todas las veces que pudo y defendió muy bien, pero no pudo sostener ese juego cada vez que Berdych le encontró el revés. Allí el número 6 del mundo hizo daño y capitalizó todo lo que generó.
Berlocq tuvo 12 puntos de quiebre y sólo concretó uno contra cinco de ocho del europeo. Entre el revés poco efectivo y los break points desperdiciados, el argentino perdió la chance de acercarse en el resultado.
Los tres sets tuvieron igual definición: sacó el argentino y el reciente semifinalista del US Open le «tiró la chapa» encima para llevarse los puntos clave.
La presencia de Berlocq no estuvo en los planes de nadie y a pesar del resultado cumplió con creces todo lo que se esperaba de él. En su primer partido como singlista en una Copa Davis y ante más de diez mil personas no se amedrentó y bancó la parada más difícil de su carrera.
Vale destacar el papel de los europeos. Con solo dos jugadores se adaptaron a un polvo de ladrillo muy lento y salieron a devorarse a la segunda nación preclasificada. Berdych ganó el punto clave el viernes ante Mónaco. El premio para los checos es jugar de local la final ante España.
Por el lado argentino volvieron a aparecer los conflictos internos que causan mella desde hace varios años. Los desencuentros entre Del Potro y David Nalbandian, que no fue parte de la serie por un desgarro, ya fueron motivo de especulaciones en el pasado, pero los resultados suelen maquillar los conflictos. Esta vez, sin el cordobés en el equipo, un manto de incertidumbre se posó sobre el número 1 argentino.
Del Potro, de hecho, se fue silbado del estadio cuando se retiró tras la derrota de Berlocq. Aunque desde las tribunas un grupo numeroso de hinchas lo ovacionó como respuesta a los abucheos, al parecer algo se rompió entre el tandilense y parte de la afición argentina.
En lo estrictamente tenístico, el análisis previo es claro: se requiere a todos los jugadores, incluido un doblista que se desempeñe el sábado para no «quemar» a un compañero. La necesidad de un equipo en sí mismo se hace evidente en cada fin de semana de la Davis. En esta ocasión Argentina quedó en la antesala de otra final en casa.
El próximo miércoles 19 será el sorteo de la edición 2013 y los dirigidos por Jaite partirán entre los cuatro primeros preclasificados, a la espera de un rival accesible que de inicio a una ilusión por la «Ensaladera de plata», tan esquiva y tan llena de condimentos extra deportivos.
Historial de frustraciones
Argentina tuvo poca fortuna esta vez: su mejor jugador, Juan Martín Del Potro, desistió de presentarse por su lesión en la muñeca izquierda después de darle el primer punto a Argentina, y su jugador «copero» por excelencia, David Nalbandian, tampoco estuvo por un desgarro abdominal.
Por el lado de los checos, Tomas Berdych pareció inmutable, incansable, pese a jugar los tres puntos y ese partido del viernes ante Juan Mónaco, que duró cuatro horas y que podría haber abierto la serie si el tandilense lograba cerrarlo.
En la final estaba esperando España, sin su mejor jugador Rafael Nadal, y a Argentina le hubiese tocado ser nuevamente local (los checos también lo serán, posiblemente en Ostrava).
Una situación similar se dio más de tres décadas atrás, la primera vez que argentinos y checos se vieron las caras en la Davis.
Fue en el Buenos Aires Lawn Tennis Club, entre el 19 y 21 de septiembre de 1980, y Argentina perdió 3-2 con un equipo conformado por Guillermo Vilas y José Luis Clerc, por las semifinales del torneo, que luego tuvo como campeón a la entonces llamada Checoslovaquia.
Los europeos, que luego en la final vencieron a Italia, formaron un equipo con Pavel Slozil, Tomas Smid y el incipiente juvenil Ivan Lendl, quien luego se convirtió en número uno del mundo y es considerado como uno de los mejores tenistas de la historia.
El primer día, Clerc le ganó a Slozil por 6-3, 3-6, 4-6, 6-2 y 6-1, y Vilas perdió con Lendl por 7-5, 8-6 y 9-7.
En el dobles, Vilas y Clerc perdieron por 6-2, 6-4 y 6-3 ante Smid y Lendl. El domingo se consumó la derrota en la serie con la caída de Clerc ante Lendl por 6-1, 7-5, 6-8 y 6-2, y cerró Vilas con un triunfo sobre Slozil por 6-2 y 6-2.
La de esta edición 2012 de Copa Davis podría tratarse de la tercera gran frustración desde 2001, cuando la `Legión´ irrumpió con fuerza tras lograr el ascenso al Grupo Mundial luego de 10 años de permanencia en la Zona Americana.
Las dos anteriores fueron contra España. En la final de 2008, en Mar del Plata, los argentinos tenían una oportunidad única e histórica. Los españoles venían sin Rafa Nadal y Argentina contaba con Nalbandian, Del Potro, José «Chucho» Acasuso y Agustín Calleri.
Las cosas entre la `Torre de Tandil´ y el de Unquillo ya no estaban bien por entonces, y la Ensaladera de Plata se escapó.
Nalbandian le ganó a David Ferrer el primer single, pero Argentina terminó con una derrota por 3-1.
Del Potro cayó en un encuentro increíble contra Feliciano López, el doble Nalbandian-Calleri no pudo con López-Verdasco y luego Acasuso perdió el cuarto punto ante Fernando Verdasco.
Algunos años antes, en la semifinal contra España en Málaga (también en septiembre, pero de 2003), los singles deberían haber sido David Nalbandian y Guillermo Coria.
Por desencuentros y la baja de Coria por lesión a dos días del viaje, terminó jugando Mariano Zabaleta, quien se acalambró cuando le ganaba a Carlos Moyá.
Luego de ganar el dobles, el «Gordo» Calleri concretó un triunfo increíble sobre Juan Carlos Ferrero, el mejor de ese momento sobre polvo de ladrillo.
El quinto punto lo definió Gastón Gaudio, quien ya había perdido por paliza con Ferrero de entrada y tuvo otra actuación para el olvido contra Moyá: 2-3 abajo y Argentina volvió a quedarse en el camino.
Una vez más, en el estadio Mary Terán de Weiss y cuando el equipo nacional soñaba con su quinta final copera, las circunstancias le jugaron en contra y perdió. Y el tenis argentino deberá seguir esperando para ver si alguna vez logra la hazaña y el título en la Davis