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El primer celular de tus hijos

A qué edad hay que regalarles a los niños su primer móvil, los modelos y planes más convenientes, y los pros y los contras de una tecnología que hoy está en todos lados

Llega un momento en la vida de los hijos en los que se vuelve imposible negarles un celular. Sea por presión social, porque es conveniente para ubicarlos si están lejos o por las razones que sus padres consideren válidas, los chicos se inician en el mundo de las comunicaciones personales bastante antes de ser adultos responsables.

No hay acuerdo en cuándo debe ocurrir, aunque algunos expertos aconsejan no hacerlo antes de la edad escolar (en promedio, la iniciación suele ocurrir a los 10 u 11 años.

En rigor, es probable que ya hayan jugado con un celular, pero por primera vez dispondrán a su antojo de un dispositivo de bolsillo formidable.

Pero que parezcan ser expertos en su uso no significa que sean conscientes de todo lo que sus actos implican, de la misma manera que porque saben hablar y caminar por la calle un padre no los dejará deambular solos.

Decidir qué equipo se le dará a los hijos no es menor. Aquí, algunos consejos para los padres.

Primer punto: aunque, como dice Ariel Torres en su columna de la página 2, el pragmatismo de los chicos les permite dominar un dispositivo como un celular en poco tiempo, es crucial explicarles que ese teléfono les permite comunicarse con padres, amigos y familiares, y ser más independientes, pero que también puede recibir llamadas y mensajes de desconocidos. Deben entender, entonces, que el número no se le debe dar a cualquiera.

Dependiendo lo agitada que sea la vida de los chicos, y de su carácter, es conveniente evaluar si vale la pena regalarles el último smartphone de 2500 pesos. No porque no lo vayan a aprovechar: lo harán más que un adulto. Pero ese teléfono luego irá en el bolsillo de cualquier pantalón, se caerá en la calle, se arrojará al fondo de la mochila o será robado; en fin, tendrá una alta probabilidad de perderse como el resto de sus pertenencias, como buzos, cuadernos y demás.

Quizá sea mejor que los chicos se inicien con un móvil sencillo y económico. Hoy, todos permiten hacer llamadas y enviar mensajes de texto, que debería ser suficiente para la mayoría de los usuarios.

Si además quieren actualizar su Facebook y chatear hay dos opciones: ir por un smartphone o por un móvil social (un equipo de mediana sofisticación, que permite el acceso a las redes sociales y suele tener una antena Wi-Fi). Aquí hay equipos como el Nokia C3, Samsung Ch@t 335, LG 305 o el flamante Sony Ericsson Txt Pro, con precios que oscilan entre 350 y 500 pesos, según la compañía y el plan elegido.

El abono es la tercera parte de la ecuación que los padres deben resolver, y que va emparejado con una incógnita: pasar o no a un smartphone.

Tanto Claro como Movistar y Personal permiten tener móviles prepagos (con crédito que se carga con una tarjeta), pospagos y con límite de gastos (se carga un dinero mensual y si se gasta se carga más), y con números predefinidos a los que se puede llamar gratis. Pero además las tres compañías permiten transferir crédito de una línea a otra. Claro y Movistar permiten hacer llamadas por cobro revertido a un número predefinido (la llamada la paga el receptor); Personal y Claro, además, ofrecen crédito automático si se agotó el saldo de la línea, y Movistar tiene varios servicios para que la línea sin crédito no quede incomunicada, como un alerta vía SMS de que alguien con el abono agotado está intentando comunicarse con nosotros.

Las tres operadoras ofrecen herramientas para controlar los mensajes de texto pagos provistos por terceros, a los que quizá los chicos se suscriban y que pueden resultar muy onerosos. Personal tiene una herramienta en www.personal.com.ar para eso, y Movistar tendrá en breve una similar (y puede gestionarse a través del *611).

Los chicos prefieren el SMS y los padres, las llamadas, según una encuesta reciente que hizo la consultora TNS para Personal. Esta operadora, como las otras, tiene planes con llamadas, mensajes, y paquetes que agregan minutos de voz, SMS, acceso específico a las redes sociales o megabytes para navegar, chatear y demás.

Los usuarios intensivos de un celular consumen entre 300 y 500 MB de datos, pero para ver el mail, Twitter, Facebook y usar un mensajero instantáneo tipo Whatsapp con 100 MB debería alcanzar. YouTube y otros servicios de streaming sólo deben usarse por Wi-Fi, porque consumen mucho ancho de banda (es decir, mucho crédito).

Los móviles BlackBerry se venden con planes que ofrecen chat y correo electrónico ilimitado. RIM comenzará a fabricarlos este mes en Tierra del Fuego, por lo que deberían estar disponibles en las tiendas en breve.

Qué libertad tendrán los chicos para usar estos servicios depende tanto de los padres como del móvil. Si tiene Wi-Fi se conecta gratis a Internet. En los móviles sociales o los teléfonos económicos que tienen acceso a la Red no hay un método sencillo para bloquear la conexión a la red 2G o 3G y evitar el gasto que esto implica.

En este caso será más eficiente el uso de un smartphone, ya que tiene más herramientas para limitar funciones si un padre lo desea. Hoy hay alternativas desde 400 o 500 pesos con sistema operativo Android, que incluyen además juegos, miles de aplicaciones, etcétera. Aquí se puede usar un freeware, APNDroid , para evitar que el equipo se conecte en forma automática a Internet; algunos móviles con Android de Motorola, Samsung y Sony Ericsson tienen esta función incluida. En los Nokia cada vez que el móvil quiera acceder a la red sin Wi-Fi pedirá autorización (y se puede ordenar que no lo haga por completo). En un iPhone con iOS 4 también se puede definir que no use la red celular para datos desde su configuración general.

Una alternativa para bloquear el acceso a Internet en estos equipos es cambiar el nombre del punto de acceso a la red celular (el APN, en la jerga informática) en la configuración de conexión, y pasarlo manualmente de (por ejemplo) gprs.operadora.com a gprs-no.operadora.com

Un smartphone permite, además, usar un servicio como Google Latitude ( www.google.com/latitude , gratis, disponible para casi todas las plataformas de smartphones), que compartirá la ubicación del teléfono con otros usuarios preaprobados. Este servicio usa el GPS y las antenas celulares para triangular la ubicación del móvil y es una buena manera de monitorear dónde está un hijo. Pero requiere una conexión a Internet y que el usuario acepte el monitoreo (y no desactive la aplicación). En el caso de los BlackBerry existe un servicio gratis ( Protect ) que además de hacer copias de seguridad en línea permite ubicar el teléfono a distancia y bloquearlo si es necesario ( http://ar.blackberry.com/services/protect/ ). El resto de los smartphones ofrece servicios de ubicación similares.

Para Android hay aplicaciones como Norton Online Family (gratis), para definir horarios en los que los chicos podrán navegar o chatear desde el móvil, o Parental Control (gratis) que bloquea el acceso a determinadas aplicaciones y exige una contraseña para instalar nuevos programas.

En el iPhone esto es parte del sistema operativo y se define en Ajustes > General >Restricciones ; allí se puede anular el acceso a YouTube, la instalación de aplicaciones y demás.

Los padres pueden probar también Mobiflock ( www.mobiflock.com) , en período de beta, por ahora sólo para Symbian), que permite poner límites al uso del teléfono.

Y lo que no deberían olvidar de recomendar a sus hijos es ponerle una clave al teléfono para evitar que, si se extravía, un desconocido tenga acceso a la información que contiene.

Fuente: La Nación