Es el jugador del pueblo. El que parecía que se quedaba sin Copa América. El que -reunión mediante con Sergio Batista– terminó metiéndose en la lista e incluso jugando de titular el primer partido ante Bolivia y también contra Colombia. El que luego fue relegado al banco de suplentes y que no pudo evitar esbozar un reclamo por la posición en la que el DT lo hacía jugar. Carlos Tevez. El mismo que nunca pudo mostrar lo mejor de su juego durante la Copa América. Y que encima terminó errando el penal que inclinó la balanza para los uruguayos en el angustioso duelo de cuartos de final. Justamente el jugador del pueblo, el que siempre pedían los hinchas argentinos.
Tevez entró a la cancha a los 38 minutos del segundo tiempo en lugar de Sergio Agüero, el goleador de Argentina en la Copa América con 3 tantos. Quizás lo más destacado que hizo fue aquel tiro libre que en tiempo suplementario le sacó como pudo Muslera, la gran figura de la noche. Después, alguna combinación con Messi, pero no mucho más.
A la hora de los penales, Batista lo eligió como uno de los ejecutantes. Carlitos, con bastante experiencia en la materia, se paró recto a la pelota, hizo su clásico rodeo y le pegó a la derecha del arquero uruguayo, pero no tan esquinado. Muslera contuvo su remate y de allí en más todos acertaron, sentenciado la eliminación argentina.
