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Bonafini mandó a los obreros que le cobren a Schoklender

Se trata de trabajadores de "Sueños Compartidos" que reclaman seis meses de salarios por obras en la Fundación.

La presidenta de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, mandó a los trabajadores de la misión “Sueños Compartidos” que “le reclamen a Sergio Schoklender” los salarios adeudados. Los obreros interrumpieron ayer la tradicional marcha en Plaza de Mayo para hacer oír sus reclamos.

En un hecho sin antecedentes recordados, este reclamo obligó Bonafini y al resto de las Madres a no bajarse de la camioneta que las transportaba y evitar la tradicional ronda de todos los jueves. La propia Hebe tomó un micrófono y ante los trabajadores se disculpó por no cumplir con la histórica ceremonia.

“Hoy está lloviendo y nos tenemos que cuidar, así que vamos a hablar desde acá”, se excusó. “Reclamarle a Sergio Schoklender porque ése es el que te choreó”, fue la respuesta de Hebe de Bonafini cuando uno de los obreros de la fundación le reclamó porque “hace seis meses” que no cobran los salarios.

De inmediato, la titular de la Asociación Madres de Plaza de Mayo le preguntó: “¿Quién los manda?”.

“No nos manda nadie, sólo la necesidad”, contestó quien se presentó como uno de los trabajadores de la Fundación, con los recibos de sueldo anteriores en mano.

Tras el escándalo por el supuesto desvío de fondos por parte del ex apoderado de la Fundación Madres Sergio Schoklender, las obras se paralizaron.

Por ese motivo, los obreros contratados por el programa “Sueños Compartidos” dejaron de percibir su salario y en los últimos días comenzaron a reclamarlo a través de distintas manifestaciones e, incluso, pidieron, sin respuesta a favor, la intervención del Gobierno para solucionar el problema.

Tras el cruce con uno de los obreros, Bonafini se asomó desde el interior de una camioneta y afirmó: “Estamos haciendo todo lo que podemos. Estamos entregando lo mejor de nosotras para hacer el país que soñaron nuestros hijos”.

Críticas a los obreros. “Muchos de los que hoy reclaman no sabían quiénes éramos las Madres o qué es un pañuelo blanco”, sostuvo, para luego asegurar que a los desaparecidos “hay que dignificarlos, quererlos y amarlos. Y para amarlos hay que respetar a las madres. Las Madres estamos haciendo mas que lo que podemos”, concluyó.

Corte en Tigre. Previamente, unos 100 trabajadores mantenían cortado el tránsito en la ruta 197 a la altura del puente de Pacheco, en Tigre, zona norte del Conurbano bonaerense, como consecuencia del mismo reclamo.

El martes pasado habían hecho lo propio en la Avenida General Paz, a la altura de Villa Lugano, donde se encuentra la obra en construcción de viviendas de la Fundación, que se paralizó luego de que se desatara la investigación judicial por el supuesto desvío de fondos por parte de Schoklender.

“Váyanse a quejarse con Schoklender; Schoklender nos robó todo. Estamos haciendo todo lo que podemos”, les respondió Bonafini desde una camioneta, rodeada por guardaespaldas, a los obreros que querían arrimarse a ella para mostrarle los telegramas de despido.

Caso complejo. La Asociación de Madres de Plaza de Mayo solicitó ser querellante en la causa que instruye el juez Norberto Oyarbide contra Sergio Schoklender y su hermano Pablo, entre otros ex miembros de la asociación.

El escándalo estalló hace unas semanas cuando Sergio Schoklender renunció a su cargo de apoderado de la Asociación Madres por desacuerdos internos en el manejo de los fondos para la construcción de viviendas populares, financiada con millonarios aportes del Estado argentino. Tras el estallido del escándalo, Bonafini tacho a los Schoklender de “estafadores y traidores” y deslindó toda responsabilidad de las Madres en los hechos que se investigan.

Sin embargo, referentes de otras agrupaciones humanitarias y dirigentes políticos de oposición afirmaron que Bonafini no podía desconocer las maniobras de los Schoklender.