
Si hay algo que se le destaca a este Racing es el hecho de haber jugado mucho mejor de lo que indican sus puntos o su posición en la tabla. Pero anoche, en el Viaducto, el equipo de Miguel Angel Russo terminó venciendo 2-1 a Arsenal sin hacer los méritos suficientes.
Cuando parecía que la defensa del conjunto del local se tornaba impenetrable, la Academia consiguió sus dos goles con una continuidad ideal, a los 35 minutos del segundo tiempo por intermedio del juvenil Valentín Viola y a los 36 por un bombazo de Patricio Toranzo. El descuento también llegó en forma casi inmediata, a los 38 por intermedio de Matías Alustiza, aunque la conquista terminó por ser insuficiente para el conjunto de Alfaro.
Con este resultado, Racing volvió a la victoria después de dos derrotas al hilo y se puso a cinco puntos del líder Vélez, que el lunes recibirá a Banfield. Pero además las tres unidades son muy valiosas para tratar de acceder a la Copa Sudamericana que se jugará en el segundo semestre de este año.
En cambio, Arsenal se está empezando a complicar la vida en la tabla de los promedios, aunque todavía permanece lejos de la zona de peligro.
Fue un primer tiempo en el que la posesión de la pelota estuvo dividida. Arsenal impuso mucha presión en la mitad de la cancha y anuló en parte el juego creativo que pretendió hacer Racing desde el comienzo.
Esa presión que ejerció el adversario llevó a la Academia a cambiar su estrategia y a valerse del contraataque, pero de todas maneras terminó siendo el más punzante, porque una vez que el local conseguía la pelota se hallaba en dificultades para prosperar.
En tanto, cada réplica de Racing resultaba inquietante porque para definir cada arremetida contaba con el colombiano Teófilo Gutiérrez y Gabriel Hauche.
La visita tenía además como argumentos ofensivos los desbordes de Iván Pillud por derecha y la justa pegada del Pato Toranzo en cada acción originada con el balón detenido.
Así y todo el conjunto de Alfaro ratificó que el equilibrio es su principal virtud y resolvió con un estricto orden táctico cada jugada de peligro. Por eso el primer período concluyó sin goles.
Entre las escenas más destacadas de esa etapa inicial, a los 23, en la primera llegada de Arsenal, y en la más clara que tuvo, Iván Marcone dejó solo a Adrián González contra el arquero, pero el ex San Lorenzo tiró cerca del poste izquierdo.
La mejor de Racing se produjo a los 28, mediante un córner desde la izquierda ejecutado por Toranzo que cabeceó Teo Gutiérrez con una mínima falencia en la dirección.
El episodio decisivo también fue muy cerrado, hasta que el pibe Viola logró su primer gol en la categoría principal.
Hasta entonces se notaba la imposibilidad de Arsenal para mantener la presión por una cuestión de desgaste físico, lógico, y eso le había permitido a la formación albiceleste adelantarse en el terreno, pero de todas maneras carecía del desequilibrio ofensivo que lució otras veces.
También influía en ese panorama la solidez que el anfitrión mostraba en fondo, la que le servía para cerrarle el camino a su oponente.
Pero fue suficiente una pelota cruzada que capturó Viola cerca del poste izquierdo de Cristian Campestrini para que se quebrara un doble cero que parecía inamovible.
Y a continuación, en una réplica, Teo Gutiérrez administró el esférico por izquierda con inteligencia, hizo la pausa y en el momento más propicio buscó a un Toranzo que llegaba vacío para facilitarle al Pato el remate desde una posición frontal y letal.
Arsenal reaccionó rápido, con un disparo certero de Alustiza desde fuera del área grande, pero el tiempo se acabó y Racing festejó para las dos tablas, la del Clausura y la de la Sudamericana.