Este sábado (28/05) el futbol tendrá su segunda mayor fiesta mundial. Después de una final de una Copa del Mundo, la final de la Champions es, sin duda, el evento futbolístico de cada año. Este año, el Barcelona FC y el Manchester United serán los protagonistas en la cancha. Fuera de la cancha, los protagonistas son otros.
Cuando no en los pies de Messi o Chicharito Hernández, el mundo del futbol tendrá sus ojos puestos en las gradas, especialmente en el palco oficial donde se verán las caras varios miembros integrantes de la conducción de FIFA. Lidera las apuestas el saber si su presidente, el suizo Joseph Blatter, será participe de semejante evento. Razones para ausentarse no le faltan.
Es que la FIFA se encuentra ante un tsunami interno, en palabras utilizadas por su propio vicepresidente, Jack Warner.
Tanto Warner como el candidato presidencial Mohamed bin Hammam enfrentan acusaciones de soborno, mientras que el actual presidente, Joseph Blatter, es objeto de una contra-denuncia hecha por el propio bin Hammam (ver nota relacionada).
«Te digo algo, en los próximos días podrás ver un tsunami de fútbol que llegará a la FIFA y al mundo que te sorprenderá», dijo Warner a la prensa en Puerto España este sábado (28/05), solo horas antes del conclave futbolístico en Wembley.
Blatter, aparecerá ante la Comisión de Ética de la FIFA el domingo (29/05) por su supuesto conocimiento acerca de los supuestos pagos en efectivo como sobornos.
Bin Hammam, había exigido que la investigación de corrupción se ampliase para incluir a Blatter este jueves (26/05), a horas de que estos se enfrentasen electoralmente el 1/06 por el control del fútbol mundial.
A esta altura, con los 2 candidatos siendo investigados por serias faltas éticas, son varias las voces que se alzan pidiendo la suspensión de las elecciones.
Entre ellos se encuentra el gobierno británico. El Gobierno, instado por el exministro David Mellor debería trabajar con otros países para obligar a la FIFA a reformarse.
El ministro de Deportes, Hugh Robertson, ha reclamado que la elección presidencial de la FIFA sea suspendida, diciendo que el escándalo de corrupción que envuelve a la organización estaba convirtiendo el proceso en una «farsa». El primer ministro, David Cameron, compartiría sus puntos de vista.
Mellor, un ministro conservador encargado de los deportes en el gabinete de John Major y presidente de la task force para el fútbol del gobierno de Tony Blair, dijo que la elección debía ser abandonada por completo mientras la FIFA se reforma.
Dijo que el comité ejecutivo de 25 personas fuertes debe ser reemplazado por un órgano de decisión de más de 100 personas para que sea posible «tener unas elecciones limpias».
«La FIFA ha sido un desastre de corrupción durante años, es obvio para todo el mundo, por lo que en realidad no es suficiente decir que vamos a aplazar las elecciones. No debería haber una elección. La FIFA en sí debe ser suspendida como entidad y reformada», dijo.
«El Gobierno tiene que participar en esto porque la Football Association no tiene remedio».
Mellor se preguntó por qué el Gobierno no se ha involucrado antes, sobre todo después de la derrota de la candidatura de Inglaterra para ser sede de la Copa del Mundo en medio de acusaciones de soborno.
En similar sentido se manifestó Michel Platini, quien descartó presentarse como candidato en las actuales condiciones. Continuará como jefe de la UEFA hasta finalizar su mandato de 4 años.
Las elecciones se celebraran este miércoles 1/06 si así lo aprueban las tres cuartas partes de los votos.
Forbes insinúa que Grondona debería acompañar a Blatter al Comité Ético
Luego que la FIFA anunciase que su Comité Ético abrió un procedimiento disciplinario al presidente, el suizo Joseph Blatter, tras una denuncia presentada por el qatarí Mohamed Bin Hammam, miembro del Comité Ejecutivo de FIFA y rival de Blatter en las elecciones a la presidencia del 1 de junio, la prestigiosa revista Forbes incluye a Don Julio entre uno de los sospechados:
«El Presidente de la FIFA Joseph Blatter, el hombre más poderoso del fútbol, está siendo investigado por su propia entidad en medio de un escándalo de corrupción que también involucra a su único oponente en las próximas elecciones, Mohamed bin Hammam, de Qatar. Envueltos en acusaciones de compra de votos y sobornos, con un periódico británico afirmando que tiene pruebas de que la designación de las sedes mundialistas para el 2018 y el 2022 ganadas por Rusia y Qatar respectivamente fueron amañadas, el comité ejecutivo de la FIFA va a las urnas el 1 de junio.
Curiosamente, las acusaciones contra Blatter fueron hechas por bin Hammam, quien es el jefe interino de la Confederación Asiática de Fútbol y miembro del poderoso Comité Ejecutivo de la FIFA, el objetivo de la investigación inicial.
El 25 de mayo, 4 ejecutivos de la FIFA, incluyendo a bin Hammam, fueron puestos bajo investigación por el Comité de Ética de la FIFA por presuntamente haber sobornado a los representantes de la Organización de Fútbol del Caribe (CFU) durante una reunión celebrada en Puerto España, Trinidad y Tobago, entre el 10 y el 11 de mayo. El encuentro, organizado y pagado en su totalidad por bin Hammam, fue parte de la gira del candidato para presentar su plataforma presidencial a otros miembros de la FIFA. Las acusaciones fueron presentadas por Chuck Blazer, un ciudadano estadounidense y jefe de la Confederación Norte, Centroamericana y del Caribe de Fútbol (CONCACAF).
En una especie de contra-demanda, bin Hammam, quien habló de una conspiración para «desacreditar al Sr. bin Hammam como candidato en las inminentes elecciones para la presidencia de la FIFA», acusó a Blatter de ser plenamente consciente de «los pagos en efectivo que supuestamente se realizaron a las delegaciones que asistieron a una cierta reunión especial» y «de no tener problema alguno con ello”. Blatter, quien calificó las acusaciones de» absurdas y completamente censurables «, se enfrentará a la Comisión de Ética el 28 de mayo.
En su sitio web personal, bin Hammam admitió haber pagado «el viaje de los delegados y los gastos de alojamiento y haber cubierto los gastos administrativos de la reunión». Lo que el ciudadano de Qatar niega con vehemencia, sin embargo, son las denuncias acerca de que haya tratado de comprar votos.
La FIFA, como institución, no es virgen en esto de las acusaciones por corrupción, el soborno, el arreglo de partidos y demás yerbas. Después de que Rusia se adjudicase la Copa Mundial del 2018 y Qatar ganase para si la edición 2022, las acusaciones de las naciones que perdieron, sobre todo Inglaterra, llegaron a la prensa. Una investigación realizada por una comisión parlamentaria británica acusó a los miembros del ejecutivo de la FIFA de soborno. El vicepresidente Jack Warner, que participó en la reciente investigación, está acusado de querer que el equipo que defendía la candidatura de Inglaterra 2018 financiase un centro de educación por US$ 4,1 millones en Trinidad y Tobago, mientras que al paraguayo Nicolás Leoz, presidente de la poderosa CONMEBOL, se le acusa de buscar un título de caballero, según el Financial Times.
El Sunday Times, un periódico británico, publicó una investigación nombrando a 2 miembros votantes de la FIFA de vender sus votos por US$ 1.5 millones para que Qatar ganase su candidatura, un alegato que las Asociaciones de Fútbol de Qatar niegan rotundamente.
Recientemente, uno de los más poderosos vicepresidentes de la FIFA, Julio Grondona, de Argentina, fue acusado por el exjugador estrella Diego Maradona de ayudar a su equipo nacional a evitar las pruebas de dopaje. Grondona, quien también encabeza la Asociación de Fútbol Argentino (AFA) ha sido objeto de varias acusaciones derivadas de Maradona y su entorno acerca de sus prácticas al frente de la AFA y como vicepresidente de la FIFA. Las acusaciones más recientes incluyen ahora un “café veloz” y la falta de pruebas de dopaje en el período previo a la Copa Mundial de 1994 celebrada en USA. Grondona niega las acusaciones”.
