
Made in Argentina. Si bien el partido de Barcelona y Real Madrid fue por el torneo más importante de Europa, el jugador más valioso del mismo fue el rosarino Lionel Messi que le dio el triunfo por 2-0 a su equipo. Si algo le faltaba al delantero, después de ganar numerosos premios y romper sus propios récords, era amargar al Real Madrid en su propia casa.
Se tenía que tomar revancha de la Copa del Rey, donde Cristiano Ronaldo había marcado el gol con el que los jugadores de Mourinho levantaron el trofeo. Por eso esta vez, nada fue igual. La Pulga demostró una vez más por qué vale tantos millones, por qué todo el mundo habla de su nivel y por qué es el mejor jugador del mundo.
El comienzo del encuentro no fue fácil para ninguno de los dos. Ambos equipos mostraron más la pierna fuerte que el buen juego, a tal punto que hubo muchas amarillas y hasta un expulsado. Cuando el partido iba 0-0 y corría el minuto 15 del complemento, el portugués Pepe le aplicó un planchazo a Dani Alves (exageró la caída) y el árbitro decidió mostrarle la roja. No era el primer dolor de cabeza para José Mourinho, porque minutos antes había sido amonestado Sergio Ramos que no podrá estar en el Camp Nou por acumulación de tarjetas. Hasta el propio entrenador del Madrid fue expulsado por protestar y vio el resto del juego desde la tribuna, detrás de las rejas, mientras Guardiola aprovechaba el hombre de más y mandaba al equipo para adelante.
A pesar de que ninguno demostraba ser superior al otro, el que más insistía e iba al ataque era el Barsa, que tuvo la primera con un remate de Villa y una clara de Xavi que no pudo terminar en gol. Parecía que los goles los dejaban para el partido de vuelta, pero apareció la Pulga. El crack argentino se guardó para los últimos 15 minutos todo el repertorio…
A los 31 minutos recibió un centro de Afellay, que ingresó por Pedro, y la empujó a la red entre las piernas de Iker Casillas. Y cuando faltaban cuatro minutos llegó la obra de arte. Lio apiló cuatro jugadores a pura velocidad y gambeta, y tras la salida del arquero español la acomodó de derecha junto al palo para dar por cerrado el partido y llevarse todos los flashes.
Si el árbitro del partido, Wolfgang Stark, había dicho en la previa del partido que quería la camiseta del 10, se habrá dado cuenta que no se equivocó de deseo. Messi fue la figura del clásico español e ilusiona a todos los hinchas culé con visitar Wembley para una nueva final. Claro que para eso todavía falta el partido de vuelta por esta semifinal de Champions League que será el próximo martes. Y seguramente no solo habrá miles de aficionados alentando, sino que también los aplausos, elogios y banderas serán para el amo y señor que se lució en el Bernabeu.
MOURINHO, FURIOSO Y TERMINANTE
Tras la derrota de su equipo, el entrenador del Real Madrid se mostró totalmente desencajado en la conferencia de prensa, afirmó que será imposible revertir la serie ante el Barcelona y responsabilizó al árbitro alemán Stark por la derrota.
«A veces me da asco vivir en este mundo, pero es lo que tenemos. Ya estamos eliminados e iremos al Camp Nou con nuestro orgullo, pero sin Pepe que no ha hecho nada, sin Ramos que no ha hecho nada y sin su entrenador en el banquillo», manifestó visiblemente enojado el portugués.
El ex técnico de Chelsea y Porto continuó el duelo que se desató en las últimas horas con Josep Guardiola y aseguró que «me daría vergüenza ganar la Champions que va a ganar él».
Por otro lado, Mourinho admitió que «Barcelona es un equipo fantástico, que nadie cambie mis palabras, pero el juego estaba equilibrado».