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Khadafi siembra el terror en Trípoli

Los habitantes de la capital Libia denuncian que deben encerrarse en sus casas para evitar ser encarcelados por el régimen. La coalición trasladó por primera vez sus operaciones al sur del país.

(Río Grande, 24 de marzo de 2011) «No exagero si les digo que decenas de miles de jóvenes están siendo arrestados. No podemos siquiera estar cerca unos de otros, tres o cuatro personas, por un par de minutos conversando o charlando. Sería muy peligroso» comentó un ciudadano de Trípoli a la BBC.

Los seguidores del dictador están confiados que retendrá el control en la capital y el oeste del país, pero pocos creen que podrá reconquista el este. La posibilidad de una división del país comienza a consolidarse.

De todos modos, el reciente avance de los bombardeos de la coalición sobre territorio controlado por Khadafi, podría permitir un avance de la oposición. Hasta el momento se desconoce si existe voluntad y acuerdo por parte de las potencias como para extender el ataque y derrocar al líder libio.

La fuerza aérea francesa habría derribado el miércoles un avión G-2 Galeb en manos de las fuerzas pro Khadafi. El Ministerio de Defensa galo se negó a confirmar la información debido a que se trata de informaciones secretas.

Mientras tanto, la coalición centra sus ataques en el sur del país. «Los bombardeos empezaron a partir de las 02:00, hora local (00:00 GMT). Hemos escuchado aviones y disparos de baterías antiaéreas y luego varias explosiones», relató un habitante de Sehba citado por agencias internacionales.

Es la primera vez que la alianza que lideran los EEUU, Francia y el Reino Unido realizan operaciones en ciudades ubicadas al sur de Trípoli, una región bajo dominio absoluto del Gobierno. El régimen libio ha centrado sus ataques en las ciudades del este controladas por la oposición.

Al mismo tiempo, el diario digital libio Al Watan había informado sobre la caída de un avión francés en la ciudad natal del líder libio. «Ningún avión francés fue derribado en Sirte la noche pasada», dijo a la agencia DPA el coronel Thierry Burkhard, vocero de las Fuerzas Armadas de Francia.

El aparato de propaganda del régimen ha acelerado su campaña contra los ataques aliados. La televisión
mostró imágenes de cadáveres parcialmente carbonizados. Fuentes opositoras rechazaron, sin embargo, que se tratara de civiles muertos en los ataques aéreos de la coalición internacional.

Desde que comenzaron los ataques aéreos para imponer una zona de exclusión aérea sobre Libia, el sábado pasado, la oposición ha tildado de falsas las informaciones de los medios estatales sobre supuestas víctimas civiles.

En tierra, los enfrentamientos entre las tropas leales a Khadafi y los rebeldes se centran en estos momentos en las ciudades de Aydabiya y Misrata, al este de Trípoli.

El Pentágono insistió este jueves en que había establecido con éxito una zona de exclusión aérea sobre las zonas costeras de Libia y afirmó que había atacado la artillería de Khadafi. En sintonía, Gran Bretaña señaló que había lanzado misiles guiados Tomahawk desde un submarino clase contra defensas aéreas libias. Y el ministro de Defensa francés, Gerard Longuet, indicó que su país destruyó unos 10 vehículos blindados libios durante tres días.

Mucho más lejos fue el oficial de alto rango de la Royal Air Force británica, Greg Bagwell, quien señaló que la aviación libia «ya no existe como fuerza de combate». Sin embargo, los tanques de Khadafi se acercaron a la estratégica ciudad de Misrata, la tercera más grande del país, aún en poder de los rebeldes. Al amparo de la oscuridad, comenzaron a disparar contra el área cerca del hospital principal, dijeron residentes y rebeldes, con lo que reanudaron su ataque luego de que sus armas fueran silenciadas durante el día por los bombardeos aliados.

Los francotiradores del gobierno tampoco fueron detenidos por los aliados y continuaron disparando indiscriminadamente, según los residentes de Misrata. Un vocero rebelde añadió que habían matado a 16 personas. Fue imposible verificar de forma independiente los informes.

En la capital, la defensa antiaérea del régimen comenzó a disparar en la madrugada local y se escucharon luego varias explosiones. A su vez, al comenzar la noche, se había producido una fuerte explosión en una base del ejército libio, a 32 kilómetros al este de Trípoli. Luego los testigos vieron llamas en el lugar.

La agencia oficial Jana había indicado, entonces, que los bombardeos de la coalición internacional en los suburbios de Trípoli el miércoles por la noche, que tuvieron como objetivo «un barrio residencial», dejaron «una importante cantidad de muertos entre los civiles». Según la agencia, un «tercer bombardeo» de la coalición «tomó como blanco a los socorristas que estaban trabajando para extraer los muertos y heridos» en el lugar. También denunció que hubo muertos civiles en Jafra, en Jemil, en Misrata y al sur de Bengasi.

La información fue desmentida por el Pentágono. En sintonía, al ser interrogado sobre los disparos de la coalición que afectaron a civiles, el canciller francés Alain Juppé, respondió que lo que se produjo «es exactamente lo contrario».

El régimen libio niega que su ejército esté realizando cualquier operación ofensiva y sostiene que sus tropas sólo se están defendiendo cuando son atacadas. Pero un residente en Zintan, al suroeste de Trípoli, dijo que las fuerzas del Khadafi están reuniendo más tropas y tanques para bombardear la ciudad en poder de los rebeldes.

Mientras, las fuerzas rebeldes en el este aún están detenidas afuera de Ajdabiyah, una ciudad clave, luego de intentar recapturarla por más de tres días.