·

Cuba habría desbloqueado el acceso a los sitios críticos al régimen

La popular blogger Yoani Sánchez informó que pudo ingresar a su blog desde la isla. Las autoridades de Cuba no informaron si se trata de un cambio en su política de censura o un "error" involuntario en sus comunicaciones.

El acceso al blog de Sánchez, Generación Y, muy leído fuera de Cuba, estaba bloqueado desde el 2008 para los usuarios domésticos.

«A la larga noche de la censura se le ha abierto un huequito. Mi blog Generación Y vuelve a la luz insular», dijo Sánchez en un mensaje enviado por twitter.

«La gran pregunta ahora es ¿cuánto durará? ¿Volverán a echarme el cierre del boicot digital?», añadió en otro texto.

Otros blogs alojados en Voces Cubanas, una plataforma administrada por Sánchez, también estaban disponibles el martes para los usuarios cubanos.

Las razones de la apertura no quedaron inmediatamente claras.

Sánchez es muy popular fuera de Cuba. Su blog es traducido a más de 15 idiomas y su cuenta de twitter superó esta semana los 100.000 seguidores. Sánchez envía mensajes vía SMS y por lo tanto no tiene la posibilidad de conocer qué le dicen sus seguidores.

Cuba considera a Sánchez y otros bloggers críticos como «cibermercenarios» al servicio de los EEUU y otros de sus enemigos.

Según un video colgado la semana pasada en internet, las autoridades cubanas temen que los EEUU estén promoviendo el uso de redes sociales como facebook o twitter para incitar a una insurrección.

El video, al parecer una conferencia para oficiales del Ministerio del Interior, dice que internet es el nuevo campo de batalla entre Cuba y los EEUU.

Acceso en la isla

Los cubanos pueden conectarse a internet en cibercafés estatales, pero el servicio cuesta u$s1,8 por hora, y en hoteles se venden tarjetas de navegación libre a u$s7 la hora, inaccesible para muchos en un país donde el salario promedio es de u$s20. Según datos oficiales, en la isla, de 11,2 millones de habitantes, sólo 1,6 millones tienen acceso a internet.

Las autoridades alegan que el embargo de los EEUU impide a Cuba usar los cables de fibra óptica que pasan cerca de sus costas, por lo que debe recurrir a la costosa conexión satelital.

No obstante, Washington, opositores y críticos del gobierno comunista afirman que las restricciones son ideológicas, con fines de censura y control de la información.

Conexión vía Venezuela

Un cable submarino de fibra óptica, que multiplicará por 3.000 la capacidad de internet de Cuba, llegó hoy desde Venezuela a la costa sureste de la isla, informó el viceministro de Informática y Comunicaciones, Ramón Linares.

El barco francés Ile de Batz, encargado de tender el cable desde Camurí, en el norte de Venezuela, llegó a la playa Siboney, en la oriental ciudad de Santiago de Cuba, anunció Linares en la Convención Internacional Informática, que sesiona esta semana en La Habana.

El buque «ya estaba haciendo maniobras y mañana (miércoles) podrán verlo durante un acto de recibimiento», añadió el funcionario, citado por la agencia cubana Prensa Latina, en presencia del secretario general de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), Hamadou Touré.

Valorado en u$s70 millones y considerado uno de los proyectos más ambiciosos entre Cuba y Venezuela, aliados incondicionales, el tendido del cable comenzó el 22 de enero y fue encargado por la empresa mixta cubano-venezolana Gran Caribe a la filial de Alcatel-Lucent, con sede en China.

«Una vez en operaciones, en julio próximo, el cable submarino» con sus 640 gigabits por segundo posibilitará a Cuba «multiplicar hasta por 3.000 veces la velocidad actual de transmisión de datos, imágenes y voz», declaró a Telesur desde la Playa Siboney el vicepresidente de Gran Caribe, Waldo Roboredo.

En la apertura de Informática-2011, otro viceministro de Informática, Jorge Luis Perdomo, destacó que el arribo del cable de 1.600 km no supone la extensión inmediata del acceso de los cubanos a la red, porque la isla requiere de fuertes inversiones en infraestructura y tecnología.

Perdomo destacó que «no hay ningún obstáculo político para que los cubanos puedan disfrutar en sus hogares de internet, un servicio reservado en la isla a extranjeros, a algunos profesionales como médicos y periodistas, y a centros académicos, lo que las autoridades cubanas denominan «uso social» de la red.