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Los pilotos, culpables del accidente aéreo en el que murió el presidente de Polonia

Los funcionarios que investigan la caída del avión en que falleció Lech Kaczynski y más de 90 personas le echaron toda la culpa a la tripulación.

El 10 de abril del año pasado, Polonia se sumió en el luto y la consternación. Ese día, un accidente aéreo sacudía al país. En él, moría Lech Kaczynski, el presidente. El avión en el que viajaba se estrelló a pocos kilómetros del aeródromo ruso de Smolensk, al oeste de Rusia. Junto a él iban su mujer y más de 90 de altos cargos civiles y militares polacos.

Se dirigían a la conmemoración del 70 aniversario de la masacre de Katyn, el bosque en el que a finales de la Segunda Guerra Mundial, la policía política soviética asesinó a unos 22.000 oficiales polacos por temor a que no aceptaran el nuevo sistema comunista.

El informe oficial sobre el accidente que las autoridades rusas hicieron público hoy le echa la totalidad de la culpa a los pilotos que hicieron caso a las presiones de Kaczynski y otros altos responsables polacos -entre ellos el jefe de la Fuerza Aérea, general Andrzej Blasik-. Según la investigación, el mandatario y sus acompañantes presionaron a los pilotos para que aterrizaran en Smolensk a pesar de las adversas condiciones meteorológicas.

El informe dice que «la presencia de Blasik en la cabina de los pilotos y que los pilotos temieran la reacción del presidente Kaczynski si llegaban tarde a su destino, hizo que procedieran a un aterrizaje en condiciones inapropiadas». El texto, recogido por varias agencias, fue presentado esta mañana en Moscú por Tatiana Anodina, jefa del Comité Intergubernamental de Aviación.

El informe también apunta a que el general que entró en la cabina de los pilotos, Blasik, había bebido alcohol en exceso.  El análisis de sus restos detectó una cantidad de 0,6 miligramos de alcohol por litro de sangre, superior a la permitida, por ejemplo, para manejar autos. Los pilotos de un avión tienen absolutamente prohibido tomar alcohol.

Los responsables de la investigación dicen también que los pilotos tenían que haber buscado otro aeropuerto para aterrizar y que fueron advertidos de ello repetidamente por el control aéreo ruso. Así, establece que el vuelo se preparó mal y los pilotos no tenían entrenamiento para un aterrizaje como el que intentaron.

Responsables polacos reconocieron tras el accidente que Kaczynski presionó para que se aterrizara en Smolensk. Los pilotos, presionados para aterrizar en el aeropuerto previsto, no hicieron caso ni a los responsables de la aeronavegación rusa ni a las indicaciones del propio aparato, que les indicaba que se acercaban peligrosamente al suelo cuando todavía estaban a kilómetros de la pista de aterrizaje. Un representante polaco en el comité que preparó este informe reconoció estos hechos.

Según la investigación, la caja negra del avión lo deja claro. Diez minutos después de que uno de los pilotos indicara que, dadas las condiciones meteorológicas, no estaba en condiciones de aterrizar, se escuchó al jefe de protocolo de Kaczynski decir a los pilotos que «el presidente todavía no ha decidido lo que vamos a hacer», dando a entender que la decisión de aterrizar o no la tomaría el jefe del Estado y no los pilotos. Según los investigadores, los pilotos deberían haberle hecho frente.  En el accidente no hubo sobrevivientes.

En Varsovia, Jaroslaw Kaczynski, hermano gemelo del presidente muerto y titular del partido opositor Ley y Justicia, calificó el informe ruso de “burla a Polonia».