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Suna Rocha: “El folclore termina siendo marginal”

Entrevista Suna Rocha. En su nuevo CD, “SOS Agua”, la cantante cordobesa interpreta a autores como Serrat y Blázquez.

MEJOR, VOLVER AL INTERIOR PARA ROCHA, BUENOS AIRES YA NO ES LA MECA DE LOS MÚSICOS DE LAS PROVINCIAS.

¿Siete años? No me parecía tanto. Algo incrédula, Suna Rocha cuenta una y otra vez los años que pasaron desde que editó Maldición de Malinche, el predecesor del nuevísimo SOS Agua, y admite que el tiempo pasó más rápido de lo que había calculado.

“La culpa de no grabar es mía. No me gusta mucho meterme en un estudio. Pereceo mucho antes de decidirme”, reconoce, pero presenta atenuante: “Prefiero cantar sobre el escenario. Conectar con la gente, mirarlos a los ojos.”

Sin embargo, la cantante nacida en Tulumba, en el norte cordobés, descarga algo de la culpa en la falta de apoyo al género folclórico.

“Uno suele venir de la provicianía a la gran ciudad, para después volver al interior, que es donde uno está más a gusto, donde está la gente que más conoce lo que uno hace. Pero ahora, en Buenos Aires, cada vez es más raro hacerse ver, mostrar lo de uno”, explica.

Casi sin esperar la pregunta, Rocha esgrime que hay menos lugares para tocar. “Además -agrega-, lamentablemente, el Gobierno de la Ciudad quitó el folclore de sus programaciones, y los medios no te dan bolilla, a menos que seas un éxito arrollador como el Chaqueño. Entonces el folclore termina siendo una música marginal.

¿Haber pasado siete años sin grabar no alienta también el olvido?

Sí. Pero es recíproco. Esa falta de interés también te desalienta para grabar. A mí me cansa producir cosas que después no son tenidas en cuenta.

¿Por esa razón en este disco decidiste abrir el juego a otros estilos?

No necesariamente, aunque es cierto que hay una vuelta de tuerca en cuanto a la universalidad del repertorio. A la elección de canciones de autores extranjeros como Jorge Drexler, Nilda Fernández o Joan Manuel Serrat, a quien jamás hubiera pensado grabar.

¿Por qué?

Porque siempre pensé que era una desinteligencia intentarlo, si no era logrando que sonara diferente a lo que puede cantar él.

¿Qué fue lo que te hizo cambiar de idea?

Por un lado, El hombre y el agua es un tema muy libre, y por otro, habla maravillosamente sobre el agua. Ahí, en esa letra está el poder del agua. El agua que agujerea la tierra. La que mata al fuego.

¿Cómo se te ocurrió tomar el agua como eje de tu trabajo?

Siempre fui una mujer de la tierra, cantora de paisajes y muy observadora de la naturaleza. Una vez, alguien me dijo que hay un 97 por ciento de agua salada en los mares, un 1,8 congelada en los polos, y que sólo hay un 0,3 de agua potable. Somos un país en el que no sabemos anticiparnos a las cosas. En Europa tienen conciencia. Vienen acá a comprar tierras con reservas. Por eso, la idea es que algo tenemos que hacer. Y el disco es un vehículo excelente de difusión.

¿Te resultó difícil abordar un formato de canción no folclórica?

No. Siempre he hecho esa gimnasia de meterme dentro de las letras para actuarlas, para llegar al otro. Siempre actué canciones como La Pomeña, joyas poéticas a las que difícilmente se acerque la poesía de los nuevos pibes. En cambio, hay infinidad de grupos de cuatro tipos, con Los Nocheros como referentes, que suenan todos igual. Sin embargo, hay excepciones.

Es cierto. Jorge Fandermole, los chicos de Aca Seca, el negro Aguirre, entre otros, tienen algo trascendente para decir. Con gente como ellos, más otros chicos -muchos de ellos en el interior- que se están preparando muy bien, el panorama futuro, a pesar de todo, está asegurado.

El nuevo disco: “sos agua”

“SOS Agua” combina canciones folclóricas como “Chacarera de las piedras”, de Atahualpa Yupanqui, y “Me voy quedando”, de Cuchi Leguizamón, con “Honrar la vida”, de Eladia Blázquez, “La alegría de los niños”, de la boliviana Luzmila Carpio, “El hombre y el agua”, de Serrat y “Memento”, de García Lorca, con Daniel Homer, Víctor Carrión y Colacho Brizuela, entre los músicos participantes.

Fuente: Clarín