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Racing no pudo con Quilmes

Empataron 1-1 en el Cilindro. La visita sorprendió con el gol de Cerro en el complemento, pero enseguida igualó Hauche. Los de Russo no supieron aprovechar la derrota de Newell's para superarlo en la tabla anual y ubicarse en el quinto puesto que clasifica a la Libertadores

Existen dos razones que sobresalen entre muchas razones menores por la cual Racing no pudo aprovechar su gran oportunidad de meterse en la zona de clasificación para la próxima edición de la Copa Libertadores. Una razón: Giovanni Moreno no apareció en todo su esplendor; en la noche de ayer tuvo muchos nubarrones el colombiano. Se mostró, como pocas veces, intermitente. Y la otra razón: el planteo táctico de Quilmes, un Quilmes que de la mano de Leonardo Madelón parece renovado y que no piensa darse por vencido.

El guión de esta película pronosticaba a Racing como el protagonista estelar y a Quilmes en el rol secundario. Sin embargo, nada de eso sucedió. Racing no pudo ganar la escena, mientras que Quilmes decidió salir a jugar de igual a igual. Incluso, en la primera parte hubo más acción en el campo de Racing que en el del visitante.

A Racing le pesó la responsabilidad de tener que ganar. Claramente. No pudo tener en sus pies el elemento principal de este juego, la pelota. Es que a su cerebro, Moreno, le costó encontrar su lugar. Arrancó por el medio. Pero ahí, Enzo Kalinski se lo devoró. Lo anticipó, una y otra vez. Recién después de la media hora inicial, el colombiano se movió a la derecha. Fue ahí donde comenzó a crear juego por el sector de Núñez. En definitiva, comenzó a ser el Gio que acapara elogios y que necesita Racing. Pero no tuvo socios.

Quilmes, decididamente, tuvo un plan: agazaparse bien atrás y salir velozmente de contra. Una contra que no pudo terminar de definir. Pudo abrir el marcador Francisco Cerro, pero en lugar de habilitar a Diego Torres prefirió hacer la personal y perdió contra el arquero Jorge De Olivera. Y tuvo otra más: Raymonda corrió más de cincuenta metros, tocó para Pablo Garnier y éste, sin decisión, no le pegó al arco y el centro a Raymonda le quedó muy atrás.

Los centros cruzados también complicaron y mucho a Racing. A los 20 minutos, Matías Cahais despejó uno picante de Diego Torres. Y a los 26, Marcos Cáceres salvó con lo justo ante la entrada solitaria de Pablo Frontini.

Es cierto: las situaciones de Racing fueron pocas pero resultaron ser las más peligrosas. Se destaca un remate violento de José Luis Fernández que se perdió por arriba del travesaño y un mano a mano de Hauche que increíblemente se fue rozando el palo izquierdo de un estático Hernán Galíndez.

Racing encaró el segundo tiempo con más determinación. Quilmes, en cambio, se retrasó unos metros y se quedó sin potencia física. Fernández lastimaba cada vez que desbordaba por la banda izquierda y la gente, con sus ruegos, hizo que Russo mandara a la cancha a Pablo Lugüercio. Pero…

Justo en la mitad de la segunda parte, a los 23, en la primera que tuvo, Quilmes silenció al Cilindro. Cerro entró al área y con un tiro cruzado dejó sin resistencia a De Olivera. Gol. Silencio. Y sorpresa.

Se venía la noche pero apareció Hauche. Y esta vez, el Demonio acertó: dejó en el camino a Galíndez y definió con un toque suave de zurda. Gol. Empate. Y alivio.

La gente de Racing empujó. Y el final contó con su parte más dramática y emotiva. Lo tuvo Racing: el palo le dijo no a Lugüercio. Lo tuvo Quilmes: Cerro, en una jugada calcada al gol, se lo perdió. Pudo ser para cualquiera de los dos. Fue empate. Un empate que generó distintas sensaciones.