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Uruguay pretende organizar en forma conjunta el WRC con Argentina

Así lo expresó el Presidente del Automóvil Club de Uruguay, tras su participación en la Asamblea General Ordinaria de la FIA. Jorge Tomasi, agregó además que está a la espera de una respuesta de las autoridades del gobierno oriental a efectos de ratificar la concreción.

El presidente del ACU, señaló además que están muy avanza das las gestiones para que la concreción del Rally Mundial, sea compartida con Argentina ya desde el próximo año, pero que se ha pedido un aplazamiento en el ámbito FIA, porque el ejecutivo uruguayo todavía no ha respondido al requerimiento.

Se habla de una largada efectiva en Montevideo, actividad competitiva en caminos de Maldonado y posterior traslado a la Argentina, para reiniciar simbólicamente en Buenos Aires y correr definitivamente en Córdoba.

Lógicamente resulta estúpido tomar conocimiento de estas alternativas de las fuentes menos pensadas, pero está claro que la organización del rally argentino tiene por costumbre el silencio solapado o el sustento de la mentira, como cuando mantuvo la concreción del rally mundial para este año, posibilidad que no existía ni en una mente trasnochada.

No restamos mérito a la ambiciones de los dirigentes uruguayos, pero la propuesta nos merece dos juicios inequívocos: el primero es lamentable porque se están entregando a las trampas marketineras de la promotora del rally mundial, a la que solo le interesan las ferias pobladas para vender porquerías; de automovilismo cero a la izquierda para la estrategia promocional y con el agravante que, lo que le esquilman al deporte, está claro que se queda en sus bolsillos.

Si esta intención se juega bajo la sigla Codasur –que desde 2011 pasa a integrar el esquema de organizaciones de la FIA- la preocupación es seria y más allá de los juicios, baste observar que las categorías sudamericanas –como la alegría- son solo brasileñas, lo cual nos lleva concretamente a pensar que la ineptitud manifiesta en el ámbito continental, no conforma la mínima garantía para una prueba mundial. Queda claro –a esta altura- que los que son oficialistas a ultranza como los sudamericanos- están convencidos que con Jean Todt todo cambiará, pero después de un año de gobierno, poco podemos evidenciar a favor del automovilismo mundial.

Por ello insistimos que la idea aparece solo como una operación comercial y allí…las responsabilidades comienzan a ser compartidas por los que hacen y los que dejan hacer.

La segunda es mucho más práctica. Ya se intentó una vez con fines recaudatorios, llevar el rally mundial a Buenos Aires y así les fue. Es inútil y me atrevo a decir un monumento a la estupidez, retornar el rally al ámbito que menos lo comprende y al que menos le interesa.

Las estúpidamente famosas largadas frente al ACA, se transformaban a las pocas cuadras de Libertador y Tagle en una patoteada colectiva que sufren los pilotos y sus autos. Y aclaro que no me lo han contado, sino que lo sufrí personalmente en reiteradas oportunidades en los puentes de egreso de la Capital Federal.

En este marco social –donde la seguridad de todos no es precisamente la mejor- retomar esa práctica absurda para ofrecer un banquete gratis a los ineptos que desmanejan el automovilismo argentino y que solo aspiran a mostrarse delante de una rampa para las fotos, no tiene el menor sustento.

Se nos ocurre que será todavía más arriesgado iniciar en Uruguay y traspasar el operativo a la Argentina, no solo por el tiempo muerto que demanda para la prueba, sino porque los factores imprevisibles como el tiempo y también alguna piqueteada tan de moda en nuestro país, pueden llevar a la faz competitiva a un límite demasiado riesgoso, que con este gobierno FIA, sinceramente se nos ocurre una amenaza monumental.

Si los hermanos uruguayos –con todo derecho- aspiran a una fecha internacional, los aplaudimos porque creemos que no solo es una aspiración legítima sino justa. Pero recordamos que tanto el mundial como el IRC están a la mano de cualquier organización que se precie, visto que los deseos promocionales están dirigidos a subvalorar el deporte, privilegiando opciones de consumo cuantificadas por el número de población: ejemplos como el reciente Rally de Alsacia –con pérdidas monumentales que ahora pagará el pueblo de la región-, la idea de iniciar en Roma el Rally de Italia para que se corra en Cerdeña, pero con aspiraciones esquizofrénicas de especiales en torno al Coliseo, son solo una muestra.

Insistimos que el rally para los cordobeses es algo demasiado serio y se nos ocurre que las voces de los cientos de miles que como espectadores y como mano de obra –por el sándwich y la gaseosa- contribuyen al importante negocio económico de la organización, harán valer su voz y su presión. Y no será precisamente contra los hermanos uruguayos…que tienen derecho legítimo para concretar sus aspiraciones.

Fuente: Rallynoticias