·

Insólito: Debaten en Tucumán la importancia del sándwich de milanesa

La legisladora Vargas Aignasse presentó un proyecto para que el 18 de marzo sea instaurado como el Día del Sándwich de Milanesa, por lo cual recibió muchas críticas. Sin embargo, el gobernador Alperovich respaldó la idea.


(S.M.de Tucumán, noviembre 2 de 2010) – Una gran polémica se desató en Tucumán, luego de que la legisladora Carolina Vargas Aignasse presentara un proyecto para instaurar el Día Provincial del Sándwich de Milanesa, en conmemoración del fallecimiento de José Norberto Leguizamón.


Más conocido como «Chacho», Leguizamón era el propietario de la tradicional sandwichería de avenida Aconquija, en Yerba Buena.


Pese a las críticas surgidas desde diferentes sectores por considerar que la idea es banal, el gobernador José Alperovich ha salido a respaldar la singular iniciativa, que promueve ese símbolo tucumano por excelencia. Incluso, hay quienes lo ubican por encima de la tradicional empanada.


Alperovich señaló: «Chacho para mí es lo máximo. Se merece el homenaje». Y remarcó que prefiere «el sándwich de milanesa a la empanada».


En ese marco, oficialmente se está intentando recuperar la estatua que hace 10 años se presentó en el parque 9 de Julio en homenaje a la clásica comida, y que se vendió por 10.000 dólares en ArteBA.


La voluminosa estatua de un gordo gigante, completamente blanco, excepto por el colorido sándwich de milanesa que agarra furioso con las manos, sorprendía y despertaba la curiosidad de quienes transitaban por esa zona de avenida Soldati.


La escultura de resina poliéster con pintura epoxi, de alrededor de dos metros, había sido emplazada en ese lugar como un homenaje al sándwich de milanesa.


La original creación del artista Sandro Pereira es irónica y autorreflexiva y surgió en la mente del egresado de la Facultad de Artes de la UNT, luego de uno de los viajes que realizara a Brasil, en sus primeros contactos con el arte moderno y contemporáneo, en las bienales de San Pablo del 94, 96 y 98.


La obra fue comprada por el coleccionista Juan Cambiasso (ex presidente de ArteBA), quien en aquella oportunidad pagó 10 mil dólares.