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Esa insana costumbre de gobernar al filo de la ley

El reclamo de vecinos de Chacra IV por la falta de ejecución del Presupuesto Participativo permite descubrir una nueva violación del Intendente Martín a las ordenanzas vigentes. Además un caso sospechoso de sobrefacturación en una obra.



(Río Grande, setiembre 5 de 2010) – La ignorancia de las ordenanzas por parte del Intendente Municipal no es un hecho nuevo; por el contrario, su reiteración -cada vez más flagrante- lleva a preguntarse por qué desde el Concejo Deliberante no se elevan los reproches correspondientes, ante la ignorancia absoluta de la gran mayoría de las normas que los propios ediles dictan, no sin un arduo trabajo en muchos casos.


Entre los muchos casos conocidos de insólita violación de las normas que el propio Municipio dicta, ya se ha referido la permanente salida de camiones surtidores de agua que se aprovisionan de la boca de agua potable ubicada en Chacra IV. Sin embargo, nadie parece notarlo, al menos ninguna autoridad.


Ahora, la queja de vecinas de Chacra IV por obras no ejecutadas, desnuda la violación a la ordenanza 2497 del 2008 sobre Refugios en Paradas de Colectivos y permite, además, sospechar de una clara maniobra irregular en la cotización de una obra del Presupuesto Participativo.


En efecto, según los antecedentes el Municipio aprobó “por votación de los vecinos” construir en el sector de Chacra IV un refugio para ser ubicado en una parada de colectivo. El proyecto se corresponde con el plan de obras del Presupuesto Participativo 2009 pero aún no ha sido ejecutado.


Ahora bien, surge del expediente que la obra debía efectuarse conforme al diseño presentado por un arquitecto (presuntamente radicado en Mar del Plata pero cuyos antecedentes jamás fueron explicados a los vecinos) que calculó el costo de la sencilla obra en la insólita suma de cincuenta mil pesos ($ 50.000).


El proyecto presentado muestra que no se requieren más de 50 metros de caño estructural de medidas intermedias, unos 50 m2 de policarbonato, una chapa flexible del mismo material y una minúscula platea de cemento de 7 cm, además de elementos para iluminación.


Pero a la sospechosa cifra que se les pasó a los vecinos como precio de la obra (con plena conformidad de la secretaría de Obras Públicas) se agrega un hecho quizás más grave aún: el diseño no puede ser hecho sino previo llamado a concurso, según prescribe claramente la citada ordenanza 2497/08.


La norma, aprobada el 28 de febrero de 2008 (después del escandaloso fraude de los conocidos como “refugios caribeños”, establece que “El Departamento Ejecutivo Municipal llamará a Concurso de Anteproyectos para el diseño de los refugios en paradas de Transporte de Pasajeros de la Ciudad de Río Grande. Podrán participar en el mismo arquitectos, ingenieros, diseñadores industriales, estudiantes universitarios de estas carreras y técnicos (MMO)”.


El llamado a concurso jamás fue llevado adelante pero sí se aceptó el diseño de un extraño (ajeno al Municipio) a quien resta saber qué cifra se le abonó por el cuestionable proyecto.


Dos hechos graves, la falta de cumplimiento de una ordenanza (y su posterior violación al seguir un procedimiento que la ignora por completo) y un presunto intento de fraude al cotizar una obra muy por encima de lo que indica el más somero análisis.


Dos razones para que el Concejo Deliberante, al menos una vez, se decida a investigar el accionar de un intendente acostumbrado a pisotear sin piedad la investidura de los ediles y el rol que le cabe al Deliberativo.



(Nota relacionada: Vecinos denuncian…)