·

Colón hundió más a Racing que no encuentra el rumbo

Le ganó 2 a 1 en la noche del 60º aniversario del Cilindro. Esteban Fuertes abrió el marcador para la visita, pero Claudio Bieler consiguió la igualdad merecida . Sobre el final del primer tiempo, Joaquín Larrivey anotó para el "Sabalero"


Mientras la serie adversa de Racing agregó anoche su tercer eslabón (antes había perdido con San Lorenzo y Olimpo), Colón cortó su extenso collar de frustrantes reveses y lánguidos empates con un triunfo de alto impacto para mejorar su actualidad.



Muy difícil de explicarles a los hinchas de Racing fue el resultado del primer tiempo. Es que tanto dominio del equipo conducido por Miguel Angel Russo más las oportunidades netas que magistralmente resolvió el arquero Pozo tornaron menos entendible el marcador favorable al equipo santafesino.


Nada había sucedido en el juego, como generalmente ocurre cuando apenas se jugaron cuatro minutos, que una pelota rechazada para atrás por Mayorga fue capturada por Fuertes para fusilar a De Olivera y sostener su sana costumbre de convertirle a la Academia.



Aquel aluvión de ataque con velocidad y bastante precisión se duplicó con el ingreso de Castromán por el lesionado Fariña. Tanto fue así que el partido empezó a tener decididamente un dominador y un dominado. Todo el ataque y la presión como capital de Racing y el consuelo de un contragolpe de vez en cuando para los dirigidos por el Turco Mohamed.



Así, Pozo empezó a construir una producción muy sólida, más allá del detalle que tuvo abundancia de rebotes. Sin embargo, en sus manos, brazos y pecho quedaron remates durísimos de Yacob, Castromán, Lugüercio y Bieler. Hasta que otro disparo del volante central de Racing fue despejado a medias por el arquero y Bieler aprovechó para reencontrarse con la red.



No conforme con haber alcanzado la igualdad, impulsado también por una multitud rugiente, con Jacob y Castromán como estandartes, Racing fue por la victoria.



Pero, se sabe, Racing es un equipo al que siempre se le presenta una situación impensada. Como esa aparición de Higuaín -el ex Godoy Cruz casi no la había tocado- con un pase filtrado para Larrivey, quien frente a De Olivera picó el balón para convertir un golazo, desde principio a fin.



El segundo tiempo fue otra cosa. Marcadamente diferente para Racing, que lució que menos combustible que en la mitad inicial como para sostener esa desgastarte tarea de presionar para atacar y atacar todo el tiempo. También para Colón la segunda mitad tuvo otra cara. Porque se mostró más ordenado en general y con un crecimiento en los rendimientos de Alfredo Ramírez y Moreno y Fabianesi, primero equilibró la batalla de la mitad de la cancha y después contuvo al local en la zona del círculo central.



Cuando Russo comprobó que la producción de equipo había entrado en una meseta, recurrió a Hauche para intentar llegar al empate con un delantero más. Objetivo al que pudo haber llegado por una gruesa pifiada de Garcé y con un cabezazo -de anticipo- de Jacob que salió junto a un palo.



La respuesta táctica de Mohamed fue poner un enganche (Damián Díaz) por un delantero (Fuertes) para terminar con Goux (defensor) por Larrivey (punta neto). Con Higuaín como eje y una indisimulable decisión colectiva de cortar esa larga serie de partido sin ganar, Colón metió un impacto en la noche de Avellaneda y alivió la inestabilidad en la que había ingresado su entrenador.



Racing, finalmente, está en la antesala de otra crisis y tendrá otra semana con vaivenes.