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SEMBLANZAS (XLVII): Tiempo al tiempo

"Es el tiempo de uno lo que nunca conseguiremos aferrar aunque lo poseamos o en todo caso creamos poseerlo, sabiendo con certeza que está destinado a perecer..." Especial por Jorge Daniel Amena para radiofueguina.com

SEMBLANZAS



Por Jorge Daniel Amena (*)



TIEMPO AL TIEMPO



-Tengo tiempo.


-Tengo que ganarle al tiempo.


¿Quién lo dice? Todos.


El tiempo que viene; ¿de donde viene? Y el que se fue; ¿Se fue adónde?


Estas líneas, que al ser leídas pueden ser consideradas una pérdida de tiempo, asimismo fueron escritas, en uno de los tantos segmentos; si tomamos para nosotros la teoría de que el tiempo es una sucesión de ellos, una cadena infinita de momentos.


Diana Cohen Agrest (La Nación 2009) aborda el tema citando a Spinoza -destacado filósofo- a quien le atribuye la definición por la que concluye que ‘Persiguiendo el “tener” nos olvidamos de “ser”’.


Lo cual es absoluta o relativamente cierto, conforme uno se introduzca en las enmarañadas verdades – así mismo- a medias, del contiguo devenir de ese flujo desmañado que ha dado en convertirse en el tiempo.


¿El tiempo de qué?


Ahora sí estamos en problemas.


De acuerdo a la autora a la que agrego ideas personales, todo intento de representación del tiempo de la manera que sea, la encontramos encorsetada en aparatos o diagramaciones que han sido condensadas por el hombre.


Como una gigantesca paradoja dice: “el fluir del tiempo no se experimenta en sucesos temporales sino que se vivencia en el espacio. Todo intento de reproducir el tiempo supone valernos de una representación espacial”.


Veamos.


‘Este vestido me lo compré cuando fue el casamiento de Rosita; debe hacer como veinte años que se casó, porque el hijo nació un año después, y está en la facultad en cuarto año… este vestido debe tener “como” veinte años’.


Es así que el fluir del tiempo “no puede ser localizado, no nos ofrece ningún indicio perceptible por nuestros sentidos externos. No puede ser oído ni saboreado, ni olido ni tocado”.


Es el tiempo de uno lo que nunca conseguiremos aferrar aunque lo poseamos o en todo caso creamos poseerlo, sabiendo con certeza que está destinado a perecer.


Para colmo luego que en siglo pasado, Einstein, con su teoría de la relatividad demostrara que no solo el tiempo cósmico es relativo sino el de usted también, nos encontramos en una paradoja respecto de qué hacer con algo que no sabemos qué es.


Los tiempos políticos son un caso digno de estudio.


Si seguimos la teoría de la espacialidad como método de manifestación del tiempo, aquel que no asumido un mandato “tarifado temporalmente” (digamos cuatro años) la lucha por ese espacio no es considerada temporalmente hasta que se manifiesta en el resultado. Debe ser, pues, considerado tiempo de espera. Si a ello le sumamos el “tiempo” empleado en reelecciones y otras especulaciones, el tiempo real a medir es ínfimo en relación al objetivo primario.


Claro está, si obviamos que la permanencia absoluta sea el único resultado espacial buscado.


Claro está también que de gente imprescindible están los cementerios llenos.


Por último existe una particular especie de gente, que se aprovecha del no-tiempo, para restarle tiempo propio a uno. Son aquellos cuyo reloj vital atrasa dos horas en promedio a la de uno, impuntuales (si es que la puntualidad existe) consumen un tiempo que no podemos asir, y se quedan con el poco que pudimos por lo menos arañar antes del anochecer.


Si de escribir se trata y en sus horas de ocio (pecado mortal) busque ejemplos, los descubrirá a más no poder, de todo tipo y modo.


“Solemos olvidar que envejeceremos y moriremos asidos a una multitud de objetos. Viviendo un presente perpetuo que consta de episodios, cada uno de ellos aislado del pasado y el futuro. En ese orden de cosas el mismo Spinoza decía que nos sentimos eternos.


En la secuencia de un pasado que no es más y un futuro que no llegó, es posible esa eternidad, en este segundo exacto que proceda a colocar el punto final.


Después de esto este ahora será pasado. Punto.





(*) Escritor, Abogado Constitucionalista – Ex Juez Nacional – ex Legislador provincial y Convencional Constituyente Nacional – Miembro permanente de la UNV(United Nations Volunteers) de la ONU.


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