·

La Policía Federal confirma que los barras deportados desde Sudáfrica son diez

Son tres hinchas de Lanús, tres de Huracán, dos de Central, uno de San Martín de Tucumán y uno de Independiente. Fueron retenidos y enviados de vuelta al país después de arribar desde Angola. Varios barras argentinos ya habían provocado incidentes en el vuelo que los llevó de Ezeiza a Río de Janeiro y en el propio aeropuerto brasileño. Ese comportamiento hizo que la Policía brasileña alertara a su par sudafricana, con las consecuencias del caso.


En Sudáfrica, los barrabravas argentinos reagrupaban fuerzas y contaban las bajas: 10 de sus integrantes fueron deportados en cuanto pisaron suelo sudafricano, en el marco de un domingo de mucha tensión en el aeropuerto Tambo de Johannesburgo.



Durante la tarde se conocieron los nombres de los primeros seis: Andrés «Pillín» Bracamonte y Julio Navarro, de Rosario Central; Pablo De Respinis y Luis Tucci, de Huracán; Juan Duarte, de Lanús; y Sergio Roldán, de San Martín de Tucumán, debieron retornar a Buenos Aires gracias a pedidos de Interpol y a informes enviados desde la Argentina.



Pero anoche el Comisario Mayor Hugo Lompizano, director general de operaciones de la Policía Federal Argentina, le confirmó a Clarín los nombres de otros cuatro: Pablo Alvarez, de Independiente; Mariano González y Diego Martín Gómez, de Lanús; y Emiliano Tagliarino, de Huracán, que también tuvieron que regresar a Buenos Aires.



Según el Comisario, las detenciones y posterior deportaciones se inscriben en el marco de un «acuerdo de confidencialidad» entre las fuerzas de seguridad de Argentina y de Sudáfrica. Los sudafricanos habían solicitado una lista de «personas violentas» en la que figuran todos ellos. Distinto es el caso de Roldán que tenían pedido de captura por estar involucrado en un homicidio, pero inconvenientes burocráticos hicieron que su salida de Ezeiza no se viera impedida.



Varios barras argentinos ya habían provocado incidentes en el vuelo que los llevó de Ezeiza a Río de Janeiro y en el propio aeropuerto brasileño. Ese comportamiento hizo que la Policía brasileña alertara a su par sudafricana, con las consecuencias del caso.



A lo largo de las cinco horas vividas en el hall central del aeropuerto de Johannesburgo, resultó muy sencillo saber la pertenencia de cada barra: con pequeñas excepciones, vestían indumentaria -en muchos casos oficial- del club al que «representan».



La llegada del grupo se concretó a las 13.15 de Sudáfrica (las 8.15 en la Argentina). Arribaron procedentes de Luanda, Angola, en el vuelo DT577 de la compañía TAAG. Un pasajero angoleño que descendió antes que ellos confirmó los hinchas («supporters», los llamó) se comportaron bien en todo el trayecto, y que sólo gritaron y aplaudieron cuando la nave se posó en el país que albergará el Mundial. Como si hubiera llegado a buen puerto el proyecto que, según ellos mismos contaron, les costó cuatro años de esfuerzo. Debieron juntar cada peso a través de rifas, donaciones y, como en el caso de Tigre, hasta por el cobro a la productora del programa Botineras de un alquiler por la cesión de espacios del club.



Pero más de dos horas después del arribo sólo habían salido seis de los cerca de 80 integrantes del grupo. Las noticias eran fuertes: había cuatro demorados. Los recién llegados se quedaron esperando lo que ocurría con sus compañeros de viaje junto a un grupo de colegas de Deportivo Morón y Tigre. Antes del arribo, estos barras mostraron una bandera de Morón y otra que, según contaron, alumnos de un colegio de Ituzaingó prepararon para compartir con chicos sudafricanos.



La tensa situación quedó ratificada luego de que se viera claramente en la puerta que separa la salida del hall principal del aeropuerto a un hincha con la camiseta de Tigre haciendo un inequívoco gesto -las manos cruzados a la altura del estómago- para avisarles a quienes ya habían salido que había compañeros presos.



Más tarde, diversas fuentes -inclusive la policía del aeropuerto- informaron que diez de los barras iban a ser enviados de vuelta a la Argentina. Pero luego la Policía decidió liberar a cuatro e informó que los deportados serían seis.



El clima en el aeropuerto fue muy denso durante toda la tarde. Los pocos cronistas presentes se cansaron de explicarles a los curiosos que no estaban allí esperando a estrellas de alguna selección, aunque terminaron dudando de sus propias aseveraciones. Uno de los episodios de mayor tensión se dio cuando un grupo de unos diez, entre los que había hinchas de Central y Huracán, salió de la estación aérea a paso rápido y escoltada por unos veinte policías armados. Muchos de ellos miraron desafiantes al sector donde se encontraban los periodistas argentinos, con algún gesto soez incluido.



Casi al mismo tiempo salió otra decena de hinchas, esta vez de Tigre, salieron todos juntos. Y como ayer, uno de ellos lució una careta con la cara del ex presidente Néstor Kirchner. La propuesta de Clarin.com de filmarlo encontró una respuesta favorable en el presunto fanático K, pero pudo más la férrea negativa de quienes lo rodeaban. Se optó, en ese marco, por no contradecirlos.



Un rato después, el contingente emprendió viaje a Pretoria. La Selección tendrá prontas noticias suyas en los próximos días.