·

La ley de electrónicos no tuvo el impacto negativo que adelantaban los importadores

El régimen de promoción en Tierra del Fuego para electrónicas, en especial celulares, se tradujo en aumento de puestos de trabajo, un mercado en alza y precios estables, con algunos modelos en baja. La debilidad es aún el bajo componente local en el armado.


(Río Grande, 22 de abril de 2010) – Luego de casi seis meses de haberse sancionado la ley de electrónicos, no se cumplieron las presunciones de parte de los empresarios que se oponían a este régimen de promoción, que aseguraban que el mercado de los celulares se iba “a paralizar” y “disparar los precios”. La evolución de los precios fue normal y las ventas continuaron en buenos niveles. Además, varias empresas comenzaron a fabricar en el país, para evitar el impacto del arancel externo, generando puestos de trabajo en la isla. De todos modos, especialistas resaltan que por ahora los proyectos carecen de fuerte incorporación de tecnología e impulso de eslabonamientos productivos virtuosos, debido a que las empresas no se instalan para producir localmente los aparatos, sino únicamente para armar las piezas importadas.


La ley de electrónicos se sancionó el 4 de noviembre del año pasado y elevó los aranceles para una serie de productos, como teléfonos celulares, computadoras, monitores, televisores, aires acondicionados, cámaras digitales, entre otros, fabricados fuera de Tierra del Fuego. Fijó impuestos internos y elevó el IVA del 10,5 al 21,0 por ciento. La norma fue bautizada como “impuestazo tecnológico”, a partir del siguiente razonamiento: el aumento en los impuestos a los importados estaría en el orden del 30 por ciento, que se trasladaría a los precios inmediatamente. No contemplaban la opción de que se instalen las fábricas ni que la cadena de comercialización absorba los mayores costos.


Página/12 contactó al encargado de la línea celulares de Garbarino, Germán Wielfing, y lo consultó sobre el impacto al consumidor final. “No hubo cambios. El aumento en el costo fue absorbido por las telefónicas y los fabricantes”, indicó. El mercado de celulares se renueva cada trimestre a partir de la introducción de nuevos modelos, explicó Wielfing, lo que complica el análisis, pero asegura que la dinámica del mercado no fue como se preveía cuando la ley estaba en discusión. Las ventas finales de celulares de esta cadena aumentaron un 30 por ciento en cantidades. En valores, la suba fue del 40 por ciento. El alza de precios implícitos, destaca Wielfing, tiene que ver con que los modelos ofrecidos son de alta gama, puesto que se destinan al recambio de aparatos.


En la misma línea, el analista especializado del sector Enrique Carrier explicó a este diario que “se observa un aumento de las promociones de aparatos que funcionan con abono mensual, en detrimento de los de tarjeta. Con esta estrategia, las telefónicas absorben el costo sin trasladar a precios”. Sin embargo, las entidades empresariales que desde un primer momento se oponían a la ley discrepan con esos análisis. Carlos Simone, de Camoca, aseguró que “los productos importados, que todavía dominan el mercado, han aumentado”. Aunque agrega que “cuando los ensamblados en forma nacional tomen la posta, habrá que ver”. En la misma línea se pronunciaron desde Cicomra. Todos concuerdan en que la demanda se mantiene en un buen nivel.


En el ministerio que encabeza Débora Giorgi, impulsora de la ley, compararon los precios de algunos aparatos entre agosto de 2009 y febrero de este año. El Samsung modelo M2310 y el S5230 presentaron caídas del 17 por ciento. En tanto, el LG KP570 bajó el 20 por ciento, mientras que el modelo KP330 lo hizo el 32 por ciento, entre otros. En parte, este descenso se explica por la continua renovación de equipos, pero constituye una tendencia concreta del movimiento de precios.


Además de esa evolución y buena dinámica de ese mercado, la ley tuvo un efecto importante sobre el ensamblaje nacional. Wielfing resaltó que antes de esa norma casi la totalidad de los equipos eran importados, fundamentalmente de Brasil y México. “Ahora vienen productos de Tierra del Fuego, ya que Samsung, LG, Motorola y Nokia se vincularon con los fabricantes autorizados de la isla. Esto es positivo y permite que, si hay aumentos de los importados, éstos vayan perdiendo participación a partir de la subas en el ensamblaje nacional.”


Carrier explica que las inversiones realizadas “no son muy grandes, porque en Tierra del Fuego sólo se ensambla, con baja incorporación de tecnología”. La fabricación nacional –como tiene Brasil– se debería nutrir de la escala del mercado interno, que es una restricción en la Argentina. Tampoco podría dirigirse a la exportación, por la baja competitividad, argumenta. “Es el problema de las políticas industriales que encarecen lo de afuera pero no abaratan lo de adentro”, agregó. Distinto sería el caso si se hubiera exigido una mayor integración nacional, explica.


Según datos de Industria, los puestos de trabajo creados llegan a 1200 y generará otros 3000 de forma indirecta. Los anuncios de inversiones para el período 2010-2014 son por 110 millones de dólares. Estiman que la fabricación interna será de 5 a 6 millones de teléfonos, el 60 por ciento del mercado. LG buscará alcanzar las 750 mil unidades fabricadas internamente. Samsung prevé hacerlo por un millón. Motorola elevará su producción y Nokia pretende fabricar 1,5 millón de aparatos, entre otras empresas involucradas.


Informe: Javier Lewkowicz