·

Arde la interna en Boca por la elección del nuevo entrenador y la sucesión de Ameal

Las críticas a la gestión de Jorge Ameal y algunos de sus principales colaboradores, la posibilidad cada vez más cierta de que el actual presidente ni siquiera busque la reelección, y la falta de un entrenador de categoría que se haga cargo del equipo, dispararon una feroz interna en Boca. Le apuntan además a uno de los responsables del fútbol profesional, Marcelo London.


“Se manejaron con Bianchi y no consultaron nunca por los refuerzos y así, por ejemplo, contrataron jugadores como Bonilla y Gunino, que no están a la altura de la historia de Boca”, le dijo un alto dirigente a Télam respecto a la tarea de Ameal y London.



Si bien el presidente y su colaborador son los más criticados -dicen que «políticamente no tendrán mucho tiempo más en el club»-, dentro de Boca insisten en sañalar a Bianchi como responsable de la decadencia futbolística.



Con el «Virrey», la dirigencia despidió a Carlos Ischia, contrató a Basile, quien se tuvo que ir porque se dio cuenta que no querían traerle refuerzos, y luego llegó Alves, otro que fue echado de su cargo.



Al respecto, a London la dirigencia le apunta `pr haber sido “el secretario personal de Bianchi” y ser el responsable de las contrataciones de Breyner Bonilla y Adrián Gunino, dos futbolistas por los cuales se gastó mucho dinero y están a un paso de irse de Boca.



Además, lo critican por haber entorpecido la llegada del nuevo entrenador y de haber sido el que convenció a Ameal de no contratar a Guillermo Barros Schelotto. «Pretende que el nuevo técnico sea Blas Giunta», explicaron en Boca.



Además, en un momento muchos dirigentes propusieron a Julio César Falcioni, hasta hubo contactos con el técnico de Banfield, pero como Ameal tardó en decidirse, “Pelusa” renovó su contrato con la entidad del Sur.



Ahora, también cayó mal en la dirigencia que se asegure que la gira que hará Boca después del Clausura la dirigirá Roberto Pompei, cuando todos creen que lo mejor que a esa altura ya esté al frente del equipo el director técnico oficial y no el interino como proponen Ameal y London



Boca hoy no sabe quien será su entrenador en la próxima temporada y eso talla decisivamente en el malestar de la mayoría de los dirigentes, quienes se reúnen a espaldas de la máxima autoridad del club para armar el «postamealismo».