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El viento y los desaprensivos

Basura en la vereda, dejada sin ningún miramiento para que el viento la desparrame por el centro. Ya es suficientemente reprochable. Pero lo es más saber que los autores son empleados del Estado, es decir “servidores públicos”.



(Río Grande, abril 15 de 2010) – Las imágenes no rwequierendemasiados comentarios. Sólo una descripción para completar el cuadro.


Al fondo, un obrero barre con entusiasmo la vereda de la Casa de la Cultura, intentando mantener limpio la fachada del cuidado edificio. Al frente, el viento hace todo lo contrario. Desparrama con eficiencia los papeles y la basura dejada por alguien con total desparpajo en el cordón de la vereda, fuera del horario fijado por ordenanza y mal contenido en cajas ya semidestruidas.


¿De quién es esa basura? No es difícil determinarlo. Sobre esa vereda no hay casas de familia. Sólo oficinas municipales y de reparticiones provinciales, además de la misma Casa de la Cultura.


Una ayudita para llegar a advinar: entre los papeles se dejan ver restos de alguna encuesta con detalles del nivel de vida, condición social y demás, de los encuestados.


Quizás hasta sea información confidencial, que debe ser destruida eficazmente, pero eso ya sería demasiado pedir, en medio de tanta desaprensión.