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Cristina inaugura en Ushuaia el gasoducto transmagallánico

La Presidenta encabezará el acto de inauguración de un gasoducto de 37,7 kilómetros de extensión que une el norte de Tierra de Fuego con el Sur de Santa Cruz, y cuya construcción demandó originalmente unos 265 millones de dólares.


(Río Grande, 14 de marzo de 2010) – La presidenta Cristina Fernández de Kirchner encabezará mañana el acto de inauguración del Transmagallánico, un gasoducto de 37,7 kilómetros de extensión que une el norte de Tierra de Fuego con el Sur de Santa Cruz, y cuya construcción demandó originalmente unos 265 millones de dólares, informaron fuentes del Ministerio de Planificación.


Cristina encabezará el acto de inauguración en la ciudad de Ushuaia, del que también el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, y los gobernadores Daniel Peralta y Fabiana Ríos, de las respectivas provincias de Santa Cruz y Tierra del Fuego.


El ducto se extiende por debajo del Estrecho de Magallanes, entre el Cabo Espíritu Santo, en la fueguina Isla Grande, y Cabo Vírgenes, en territorio santacruceño, y su tendido es paralelo al gasoducto que está actualmente en operación y que fue construido en 1978 por la empresa Gas del Estado.


La obra fue llevada adelante por el Ministerio de Planificación Federal, a través del Ente Nacional Regulador del Gas (ENARGAS), con la administración de Nación Fideicomiso, y la Transportadora de Gas del Sur (TGS) en calidad de gerenciadora del proyecto.


El primer tramo corresponde a la conexión con el gasoducto existente, sumergido en aguas del Estrecho de Magallanes.


El segundo comprende la instalación de obras en ambas costas, ampliación del Gasoducto General San Martín, que distribuirá esa mayor cantidad de gas, y concluye con la instalación submarina propiamente dicha.


El tramo del cruce del Estrecho de Magallanes va apoyado en el lecho submarino, a una profundidad máxima de 70 metros.


El tendido se distribuye por tramos, en 10 kilómetros en la costa sur y 6 kilómetros en la norte, mientras que los 21,7 kilómetros de gasoducto restante van apoyados en el fondo marino.


La capacidad de transporte máxima por el cruce submarino, con esta incorporación, es de aproximadamente 17,5 millones de metros cúbicos diarios, el equivalente a 15 por ciento del total del consumo actual del país.


De esa forma permitirá liberar la producción de las ricas áreas «off shore» Carina y Aries, que el consorcio de las empresas Total, Wintershall y Pan American Energy maneja en el litoral marítimo norte de Tierra del Fuego.


Además continuará el transporte de la producción de las empresas Apache y Roch, de los yacimientos terrestres del norte de la provincia.


La red gasífera abastece a todo el país, en especial los polos petroquímicos de Bahía Blanca y Dock Sud, en la provincia de Buenos Aires.


El secretario de Hidrocarburos de Tierra del Fuego, Eduardo D’Andrea, destacó a Télam «la velocidad de la obra, que fue terminada en tiempo récord, gracias al sistema constructivo implementado».


Explicó que el gasoducto une Punta Dúngenes en Tierra del Fuego con Cabo Vírgenes en Santa Cruz.


«Para construirlo fueron ensamblando y soldando cañerías sobre los barcos, en tramos extensos de unos 70 metros, que iban hundiendo. Luego, bajo el agua, operaron buzos especializados con un robot, que fueron depositando el gasoducto sobre el lecho marítimo», señaló D’Andrea.


Agregó que en los extremos terrestres del gasoducto debieron realizar un movimiento de tierra, construir plantas y acondicionar las puntas para ensamblar la nueva estructura con la vieja.


El funcionario señaló que desde las plataformas marítimas de las áreas Carina y Aries, a 60 kilómetros de la costa, envían el fluido a tierra en un tendido llamado «triplex», que lleva agua, petróleo y gas.


En la costa hay una planta de recepción de Total, que separa los elementos, reinyecta en ese ducto el agua, manda el petróleo a tanques de barcos -que lo trasladan al continente-, y el gas al gasoducto.


Enarsa encargó el gerenciamiento a Transportadora de Gas del Sur (TGS), que realizó una licitación internacional para contratar a compañías con experiencia en el tendido submarino de ductos, concurso que fue ganado por la firma holandesa Seas-Boskalis.


Además contrató a la empresa nacional Contreras Hermanos para las tareas en tierra, que sumó a la obra a más de 200 operarios argentinos.


La compañía Allseas-Boskalis ofertó 245 millones de dólares para hacer el gasoducto, cuya construcción -que consta de dos tramos, inicialmente estaba estimada en 265 millones.


Para financiar la obra, el gobierno nacional creó el Fideicomiso Austral, al que aportaron varias empresas del sector, tanto emplazadas en Tierra del Fuego como en otras partes del país, y además destinó fondos del aporte de todos los usuarios, a través del pago de un cargo específico.