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La trama de los expedientes en el Tribunal de Cuentas Municipal

Los auditores despedidos del TCM interpusieron un recurso de reconsideración del acto que los dejó cesantes. De los escritos se desprende la modalidad utilizada para que algunos expedientes del Municipio no sean controlados.





(Río Grande, 22 de febrero de 2010) – Los auditores despedidos del Tribunal de Cuentas Municipal interpusieron un recurso de reconsideración del acto que los dejó cesantes. El trámite es promovido por adolecer de vicios e irregularidades manifiestas que lo tornan nulo de nulidad absoluta, según reza el escrito presentado ante el TCM.



Por otra parte en el mismo escrito se solicita que se proceda a la reincorporación de los despedidos y que se le abonen los haberes hasta su debida reincorporación.



Uno de los auditores en la presentación hizo una detallada historia de cómo se sucedieron los hechos en el TCM hasta el despido del mismo.



El auditor destaca que a fines del 2008 los auditores comenzaron las tares de auditoría que consistieron en el estudio de los expedientes del Ejecutivo Municipal realizándose visitas a la Secretaría de Finanzas siendo acompañados por el contador José Labroca (ex Contador General del Municipio).




Controlando sus errores



En diciembre del 2008 es afectado al Tribunal de Cuenta como Fiscal Contable y Jefe inmediato del cuerpo de auditores el contador Luis Arrieta, tesorero del Municipio, sujeto responsable de muchísimas observaciones por irregularidades administrativas en su área.



Por otra parte el auditor en su declaración señala que “en el año 2009 las presiones que se ejercían en forma individual y grupal en oportunidad de emitir los informes de la labor profesional fueron efectuadas al comienzo por el vocal Labroca y se sumó el contador Arrieta” y agregó “las presiones se fueron haciendo más evidentes y significativas a media que los informes y el trabajo de los auditores detectaban GRAVES Y EVIDENTES irregularidades administrativas, aumentado la intensidad de las presiones y acoso en correlación con la importancia y gravedad de las observaciones formuladas o el expediente que se controlaba”.



“Las presiones asumieron al comienzo la modalidad de sugerencias, finalizando en amenazas y groseras descalificaciones, exigiendo la anulación y posterior modificación de opiniones profesionales fundadas y vertidas en informes”, destacó el ex auditor.



Asimismo en el escrito el ex auditor del Tribunal de Cuentas Municipal manifiesta que “las presiones fueron tales a tal punto de no realizar las auditorías conforme al marco de las disposiciones reglamentarias de la función cuando se hacían sobre expedientes municipales de relevancia, ya sea por el monto de los fondos públicos comprometidos”.



Deuda de coparticipación



Del escrito presentado como descargo de uno de los auditores se desprende que “ en agosto del 2009 sucedió un hecho de suma gravedad que tensó la situación de hostigamiento y presión, cuando el Consejo Deliberante solicitó al TCM la certificación de la deuda en concepto de coparticipación que reclamaba el Municipio al Gobierno provincial” agregando que “el Vocal José Labroca nos comunicó a los auditores que las tareas la debíamos realizar coordinados y asesorados por el Fiscal Contable contador Arrieta”.



“Sin embargo cuando solicitamos la documentación e información a la Secretaría de Finanzas y nunca la enviaron, le comunicamos esta situación al Fiscal (Arrieta) y nos respondió que él mismo se ocuparía de verificar y certificar la deuda, pero grande fue nuestra sorpresa cuando el Fiscal Contable nos acercó las planillas elaboradas por él y el contador Zapata (Director General a cargo de la Contaduría General) para que redactemos y rubriquemos la certificación sin hacer el control, nos negamos por el sólo hecho de que no podemos avalar un análisis técnico contable que no efectuamos”, puntualizó.



Estacionamiento Medido



El último episodio en las escalda de sugerencias, presiones y aprietes fue el más grotesco y esta probado en las grabaciones que emitió Radio Fueguina y fue cuando el Concejo Deliberante solicitó al TCM una auditoría a la Asociación Civil “Déjalo ser- Déjame Ser” concesionario del servicio de estacionamiento medido en Río Grande.



Este trabajo fue encomendado a los auditores contadores Lapadula y Carabajal, excusándose en el expediente de la auditoría el contador Arrieta, excusación que como era habitual para él y para el contador Labroca, se daba sólo en los papeles, participando en todas las tareas de la auditoría, excepto la firma y por ende la responsabilidad.



El ex auditor en su escrito expresó “con los pocos elementos y documentación auditable los auditores realizamos un informe opinando sobre a situación financiera de la Asociación, describiéndola como pésima y agravándose con el tiempo (las deudas iban en aumento), nos abstuvimos de opinar de la situación económica por no haber podido verificar los ingresos declarados debido a un faltante de boletas que habitualmente eran 12 mil boletas por mes, e decir el 12 % de las boletas impresas”.



“las boletas se imprimían en dos imprentas al mismo tiempo y no eran utilizadas en forma correlativas y no se llevaba un stock de las utilizadas, las anuladas, ni siquiera un recuento de las que la Asociación decía haber extraviado”, indicó.



En un párrafo del escrito presentado por el ex auditor como descargo señala que “como se nos ordenó nos reunimos con el contador de la Asociación, se nos ordenó que ante el disgusto de los responsables de la Asociación y su promesa que la situación era otra, teníamos que ampliar la muestra y realizar otro informe para que los números le sean favorables y LOGRAR así un aumento de tarifa”.



“Ante mis negativas de modificar nuestro informe, prácticamente el contador Arrieta intento dictarme el nuevo informe más favorable a los intereses de la Asociación y nos negamos sistemáticamente a este hecho” (conversación que fue grabada y el audio fue emitido por Radio Fueguina).



Por otra parte el ex auditor en su escrito fue contundente al señalar “la última reunión sobre la Asociación fue en las oficinas del vocal Labroca que junto a la vocal Muciaccio me exigieron cambiar el informe con la nueva muestra, explicándome que era una orden directa, amenazaron con despedirme por no cumplir ordenes e intentaron amedrentarme bajo la amenaza de denunciarme a la justicia, por que según su caprichosa interpretación, nuestro informe denunciaba que los responsables de la Asociación se robaban aproximadamente $ 14.000 por mes”.



“Es importante señalar que las presiones y acoso de Labroca padecidas por los auditores tenían por fin inmediato que no efectuáramos el control”, puntualizó.