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A 8 años: Recuerdan la represión del 2001 en el Hospital

El 28 de diciembre de 2008 una salvaje represión policial ordenada por el juez Alberto Aragone a pedido del gobernador Manfredotti dejó un saldo de 20 heridos por golpes y balas de goma. Este lunes recordarán aquel repudiable hecho.

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(Río Grande, diciembre 27 de 2009) – Trabajadores del Hospital Regional Río Grande recordarán este lunes con un acto de repudio la salvaje agresión de fuerzas de la Policía Provincial perpetrada el 28 de diciembre de 2001 dentro de las instalaciones del nosocomio.

La represión ordenada por el juez Alberto Aragone dejó un saldo de veinte heridos por golpes y balas de goma entre trabajadores, profesionales, gremialistas, periodistas y vecinos que se habían acercado a participar de la defensa de la institución.

La represión se desató luego de que trabajadores y gremialistas ocuparan instalaciones de la dirección del Hospital reclamando la renuncia de la subsecretaria de Salud María Rosa Sahad a quien acusaban de ser la ejecutora de una política de vaciamiento de la institución sanitaria, impulsada por la gestión de Carlos Manfredotti y Daniel Gallo, su vicegobernador.

Haciendo frente a un centenar de manifestantes que permanecían dentro del Hospital exigiendo la renuncia de Sahad, se hicieron presentes el jefe de policía, Roberto Barbero, el secretario de Seguridad Guillermo Lindl, su subsecretario Carlos Marino y el secretario privado de éste, Manuel Pichuncheo, y el propio Juez de Instrucción Alberto quien dio la orden de desalojar por la fuerza mediante el uso de gas lacrimógeno y balas de goma el centro de salud, en horas en que este se encontraba ocupado por unos 40 pacientes internados.

Disparos de balas de goma, gases lacrimógenos, bastonazos y golpes con todo tipo de objetos contundentes fueron los medios usados por las fuerza policiales contra médicos, enfermeros y ordenanzas del hospital que respondían vaciando los matafuegos y usando mangueras contra incendios. Como saldo quedaron destruidos toda la planta alta y el sector de ingreso del hospital. Curiosamente, Manfredotti decidió no reparar los daños hasta el final de su gestión, por lo que dos años después aún las puertas de ingreso mostraban sus vidrios rotos, como imagen muda de lo que fue aquel infierno.

Curiosamente, ocho años después los trabajadores y profesionales del Hospital recordarán aquél día aciago, teniendo frente a sí (ahora en el rol de funcionarios) a los mismos ex gremialistas que encabezaron la rebelión contra Manfredotti, a quienes acusan de ser continuadores de aquella política de destrucción del hospital público.