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El escándalo del estacionamiento medido envolvió al Tribunal de Cuentas

Denuncias cruzadas y acusaciones de aprietes para tapar irregularidades son parte del escándalo desatado en el Tribunal de Cuentas Municipal en Río Grande, que llegó a la Justicia penal. El disparador ha sido el faltante de boletas en el balance del estacionamiento medido.

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(Río Grande, noviembre 23 de 2009) – Con la complacencia de la secretaría de Gobierno, las irregularidades en la administración del servicio de Estacionamiento Medido fueron desnudando un escándalo que finalmente explotó en el Tribunal de Cuentas del Municipio.

Denuncias cruzadas entre vocales y auditores por desaparición de expedientes y archivos informáticos son sólo parte del menú de un enfrentamiento que podría terminar destapando una red de corrupción de límites insospechados. Mientras los vocales del Tribunal de Cuentas denunciaron a tres auditores por supuesto robo de expedientes y destrucción de archivos informáticos, los profesionales a su vez acusaron a uno de los denunciantes, el contador José Labroca, de someterlos a presiones para forzarlos a cambiar informes de auditoría.

La denuncia penal contra dos contadores y una arquitecta fue radicada el viernes pasado en el Juzgado de Instrucción Nro.2 de Río Grande y (aunque no se dejó trascender su contenido) se habrían aportado testigos (todos ellos empleados del Tribunal de Cuentas) que afirman que los tres auditores se habrían llevado del edificio del organismo expedientes completos que no fueron devueltos y que además habrían borrado de los registros informáticos archivos de importancia para el Municipio.

A su vez los tres involucrados presentaron este lunes ante el Consejo Profesional de Ciencias Económicas una nota denunciando que habrían sido presionados por el contador José Labroca (vocal del Tribunal) para que modificaran informes técnicos que llevan su firma, en particular los referidos al análisis del balance del servicio de estacionamiento medido.

La nota señala que » en el ejercicio de nuestra profesión como Auditores Contables del Tribunal de Cuentas Municipal de la Ciudad de Rio Grande, nos hemos sentido presionados individualmente y en forma conjunta, en oportunidad de informes con nuestra opinión profesional”. “Tales presiones asumieron al comienzo la modalidad de sugerencias razonables emitidas por colegas con mayor experiencia, aunque la mayoría de las veces con el sentido de beneficiar la posición del Ejecutivo Municipal y terminaron con directas amenazas y groseras descalificaciones exigiendo la anulación y posterior modificación de opiniones profesionales fundadas y vertidas por escrito en informes realizado por nosotros».

Tales informes serían, entre otros, los referidos al análisis de la rendición de la Asociación «Déjalo ser, déjame ser», concesionaria del estacionamiento medido, peritaje del cual se desprendería el faltante de unas 30 mil boletas promedio por mes, el destino de cuyos fondos no ha sabido ser explicado a pesar del pedido de los auditores..