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Estafa y escándalo en un festival de rock

Dos bandas rockeras decidieron suspender su actuación por falta de pago del cachet prometido. Trescientos asistentes al frustrado recital destrozaron la vivienda del productor Agustín Vargas quien fue denunciado por estafa.

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(Rio Grande, noviembre 14 de 2009) – Varias denuncias por estafa, una golpiza dentro del local y destrozos en la vivienda del productor resultó ser el escandaloso final de un recital de rock programado para anoche en el gimnasio Don Bosco de Río Grande.

Unos trescientos jóvenes esperaban ansiosos la presentación de los conocidos grupos de rock “Estelares” y “Guasones” cuando –sin anuncio alguno- se retiraron los equipos de sonido dando por terminado el espectáculo cuando aún se encontraban actuando los “teloneros” que debían preceder al recital estelar.

De inmediato se pudo saber que ambas bandas habían cancelado a último momento su presentación por haber sido imposible obtener la paga prometida y establecida por contrato en convenio con el productor local, identificado como Agustín Vargas.

Luego de las infructuosas protestas y ante la imposibilidad de dar con el organizador, los músicos se dirigieron al hotel donde se hallaban hospedados, ante lo cual unos cuarenta de los defraudados espectadores se dirigieron hasta la vivienda-oficina de Vargas (situada al 100 de calle Borges) en donde procedieron a invadir la casa, provocando todo tipo de destrozos hasta que fueron contenidos por la policía.

En tanto, pudo saberse que el tendal de estafados era numeroso, por cuanto quedaron sin cobrar sus honorarios los guardias de seguridad, promotoras, empresas de transporte y hasta el hotel que ordenó el inmediato desalojo de los músicos que anoche se encontraban buscando albergue y un nuevo medio de transporte que los trasladara hasta Ushuaia.

A la madrugada los managers de ambas bandas radicaron la denuncia judicial en la policía, declarando que ni siquiera los pasajes de avión para su regreso habían sido abonados. También un grupo de frustrados asistentes al espectáculo radicaron su propia denuncia por defraudación. Los jóvenes comentaron que Vargas había vendido hasta último momento entradas por un valor de 150 pesos, aun conociendo que los músicos no se iban a presentar.

El paradero del productor era anoche un misterio, en su casa de calle Borges sólo se encontraba un familiar lamentando los daños, y asegurando que ignoraba dónde podía estar escondido el presunto estafador. Testigos del escándalo aseguraron que antes de desaparecer, Vargas había sido objeto de una golpiza en instalaciones del gimnasio, por parte de un guardia de seguridad que pugnaba por cobrar su retribución.

(Imágenes: gentileza Daniel Najar)