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Los Kirchner ahora van por la reforma política

Lo cierto es que el proyecto sería enviado por el Ejecutivo en los próximos días y entre otras cosas buscaría replicar en la Argentina el sistema de las primarias norteamericano. Un esquema electoral que permita elecciones escalonadas en todos los distritos.

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(Río Grande 18 de Octubre de 2009) – Fue el primer objetivo exteriorizado desde el Gobierno cuando la derrota del 28 de junio estaba muy fresca. Cuando el ministro del Interior anunció la intención de convocar a todos los partidos al diálogo, la excusa fue para hablar de la reforma política.

Concluida esa ronda de consultas que fue más para las fotos que para alumbrar un proyecto concreto, y pasada la “batalla” legislativa por la Ley de Medios, ahora el kirchnerismo parece haber trazado como nuevo objetivo la concreción de una reforma política que incluya internas abiertas en los partidos, como objetivo más destacado, pero con la intención no tan oculta, según los entendedores, de conseguir poner a la herramienta del PJ al servicio de los intereses de Néstor Kircner para ir por un nuevo período presidencial.

La Presidenta de la Nación dio detalles de ese objetivo al hablar en el acto por el 17 de octubre en el que se homenajeó también al ex senador Antonio Cafiero y que se celebró en el Teatro Argentino de La Plata que tanto les gusta a los Kirchner para lanzar todos sus principales objetivos.

Allí habló Cristina de la necesidad de que «los partidos se democraticen en serio», y reclamó «volver a discutir ideas y dejar de lado la descalificación».

Fiel a un estilo confrontativo que nunca es soslayado, sostuvo que «quienes agravian o insultan es porque no se les cae una sola idea para debatir como propuesta».

Habló del desafío de «lograr una reforma política, donde los partidos se democraticen en serio y que sea la sociedad la que se comprometa con estas instituciones básicas de la democracia», y usó como argumento la necesidad de salir «de esa trampa mortal que significa desprestigiar la política, a la que se prestan muchos, sin entender que esto no es una cuestión de oficialismo o de oposición, es entender si la democracia va a ser gobernada por las corporaciones o por los partidos políticos».

Culpó al neoliberalismo de haber arrasado «el sistema de partidos y produjo la gran trampa de dejar a los políticos el manejo del sistema institucional para reservarse para sí el manejo de la economía. Esa trampa mortal para la política es la que desde todos los espacios que integran el campo nacional y popular debe ser desarticulada, desarmada y reconstruida. Necesitamos saber que solamente a partir de la política es donde se pueden hacer las grandes transformaciones».

Cristina avanzó más al hablar de «lograr una reforma política, donde los partidos se democraticen en serio y que sea la sociedad la que se comprometa con estas instituciones básicas de la democracia».

Lo cierto es que el proyecto sería enviado por el Ejecutivo en los próximos días y entre otras cosas buscaría replicar en la Argentina ya no el sistema de las internas abiertas que impera en Santa Fe -puesto como ejemplo por el propio oficialismo a la hora de reverenciar la reforma política-, sino el de las primarias norteamericano.

En ese sentido se sabe que el Gobierno aspira a conformar una norma que establezca un esquema electoral que permita elecciones escalonadas en todos los distritos, o al menos dividiendo al país en cuatro regiones: centro, sur, noreste y noroeste.

Los que participen en esas primarias no podrían postularse por afuera de los partidos en los que participaron. Y aquellos que no se circunscriban a los partidos a los que pertenecen, esto es que participen por afuera, serán suspendidos en sus afiliaciones por diez años.

Como para generar simpatía hacia esta ley, se eliminaría la lista sábana y habría cambios en el esquema de financiación de los partidos políticos.

Igual, no se puede tener todo y difícilmente al kirchnerismo le alcance el tiempo para sacar la reforma política para antes de diciembre. Si queda para el futuro, será la gran tarea con la que el ex presidente Néstor Kirchner piensa arrancar su gestión como diputado nacional, y esa será la primer bandera que enarbolará para llevar adelante.

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